Hacer de tripa corazón
Señor director:
Cuatro pesos más al pollo, dos más al arroz, tres a la azúcar, tres pesos más a la harina de trigo y a la libra de ajo, son algunos de los productos de la canasta familiar, que desde los primeros días del año 2011, la población dominicana paga dolorosamente.
Lo anterior, ha sido la respuesta de productores y comerciantes ante los aumentos a los combustibles.
Si los costos de producción de un artículo o servicio aumentan, el productor y el comerciante transfieren dichos aumentos al consumidor final.
Autoridades culpan a productores y comerciantes por el alza en los precios de la comida, como si toda la nación estuviese formada por personas iletradas.
Pequeños y medianos productores y comerciantes no logran que sus ingresos sean mayores que sus costos, si acaso, se encuentran en el punto de equilibrio, donde sus ingresos son iguales a sus costos.
¡Qué cara más dura tienen los funcionarios, al expresar que quienes han aumentado los precios han sido los productores y comerciantes, cuando quienes han incrementado los insumos de la producción, han sido las autoridades!
Fueron ellos y no otros quienes en tiempos de vacas gordas gastaron como si este país fuera una potencia económica y no pensaron que venían tiempos de vacas flacas.
Ahora viven tomando prestado y buscando inversiones foráneas a nombre de todos. Yéndose a los últimos confines en busca de dádivas, dando lástima. ¡Qué vergüenza!
Esta situación no ha dejado espacio a los productores y comerciantes, para crear nuevos empleos, lo que ha dado lugar a que el gobierno tenga nóminas supernumerarias que sobrepasan los 400 mil empleados y, en muchos casos, nóminas parasitarias.
La población trabajadora se siente indefensa y pide un ajuste de salarios, pero los empleadores no están en capacidad de esto. Se trata de extender el salario o hacer de tripa corazón.
Mientras el Ministro de trabajo informa, que el próximo mes de julio, sin especificar el año, tal vez el Comité de Salarios autorice tal ajuste. Ojalá no sea demasiado tarde.
Hay que buscar opciones. Llevar al Gobierno a que reduzca sus gastos de viajes, publicidad, sueldos, en fin, que aplique un plan de austeridad, que evite una hambruna y posiblemente una estanflación.
Atentamente,
Félix Santana García
Santo Domingo

