Los Tres Brazos
Señor director:
“’No hay nada tan malo que no tenga algo bueno’’ y lo bueno de esa ignominia que es la venta con todo y gentes del populoso barrio Los Tres Brazos, es que el presidente Lic. Danilo Medina, entendió que hay situaciones que tiene que encarar, máxime porque demasiado abundan los funcionarios incompetentes y peor aun familia de Armando Lío.
Pero estos son muy dichosos, pues sin importar los desmanes y escándalos que generan sus pésimas actuaciones, generalmente son premiados con otros puestos, o sea que muy bien les va por los flagelos perversos de la impunidad y corrupción, aquí una epidemia.
Generalmente por culpa de quienes gobiernan haciéndose no saber que, sin sanciones la corrupción seguirá creciendo como la verdolaga.
Ese caso sin precedentes de Los Tres Brazos a muchos nos dañó las navidades, porque duele saber que para algunos empresarios y politiqueros las gentes son objetos, y no sujetos con derechos inherentes a los seres humanos. En ese barrio hay personas que ahí viven hace más de tres décadas y estaban muy deprimidas, lógicamente luego del Decreto 392- 16 lucen más animados y albergan la esperanza de salir gananciosos de causa.
Los ventajosos que, respecto a ese barrio creían que iban a comer con su dama, por más explicaciones que den solo podrán convencer de la idoneidad de sus intenciones a los amigos de lo ajeno y sabichosos como ellos, demasiado abundantes en los gobiernos del PLD, para pasarlo desapercibido.
A los “dueños” de ese populoso sector, es pertinente sugerirles que, compren terrenos baldíos y fabriquen viviendas, las cuales pueden vender al precio que les dé ganas, esos es menos malo que comprar un barrio tan poblado, y con infraestructuras hechas por el gobierno, luego de arduas luchas de los comunitarios.
Por si no lo saben el funcionario responsable de esa venta mostrenca y los sabihondos compradores, hay dueños dispuestos a lo que sea, en aras de preservar su vivienda. Ojalá lo tenga en cuenta la comisión encargada de aclarar ese escándalo tan bochornoso.
Atentamente,
Teresa Gómez

