Crisis de valores
Señor director:
La sociedad dominicana que otrora fungió como cuna para la civilización y evangelización del continente americano, desde hace varios años está viviendo una etapa degenerativa, de manera muy notoria en lo tocante a la cultura y patrones de comportamiento del ciudadano dominicano.
Esta crisis generacional está carcomiendo de manera directa y automática los cimientos sobre los cuales ha descansado el patrón de conducta de la familia humana, destruyendo por consecuencia lógica las bases más importantes para la perdurabilidad de la democracia cristiana en la República Dominicana.
Resulta de lo anteriormente expuesto y es algo que debo exteriorizar, y es que este problema de descomposición social está contribuyendo a la marginación de los que han mantenido y mantienen un patrón de conducta y una personalidad forjada al calor de sus nobles y venerables ancestros. Rechazando de un modo enérgico todas esas influencias malsanas que el brillo del oro corruptor que quiere sembrar en el corazón del sector social más importante de todo grupo humano que es la juventud.
Al hablar de nuestra desviada juventud lo hacemos porque siempre hemos entendido que es a ella a quien corresponde jugar el papel protagónico y estelar en los momentos de las grandes crisis; como las que hoy atentan con destruir las bases de ese sólido edificio que constituyó la familia dominicana en épocas ya pasadas o dicho de otro modo, la juventud dominicana ha perdido el rumbo que le trazaron sus antepasados, de manera especial aquel que le indicaron los que encarnaron por muchos años el apostolado de la educación como Eugenio María de Hostos, y por qué no, el que representaron José Martí, Simón Bolívar, Benito Juárez, y otros prohombres de la vida continental o más bien latinoamericana como decimos consuetudinariamente.
Vista toda esta situación escalofriante hacemos una exhortación al gobierno central “consideramos que el Estado Dominicano está en la grandiosa responsabilidad de prestarle mucho más atenciones a todo lo que es el sistema de educación en sus diversas etapas”.
Vemos que es una necesidad nacional ampliar la cantidad de centros educativos primarios o elementales, así como secundarios, además de trabajar tenazmente en lo que respecta a la calidad profesional de los pedagogos.
Atentamente,
Anthony Fanith Sánchez

