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Cartas de los lectores

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Abuso e impunidad

Señor director:
No es casual sino rutinaria, la agresión física, sicológica y verbal de la que fue víctima la raso PN, Yonaika Pérez Ferreras en Barahona, de parte del coronel Benito Sosa. Según denunció la afectada, el coronel agresor recibió apoyo de su jefe inmediato que es un general. La ligereza de las manos de los policías con rango o sin él, activa el ego de aquella multitud de machos abusadores que retrotraen las épocas de Trujillo y de Balaguer.

Lo que es casual es que esa mujer policía tuviera valentía y dignidad para denunciar a aquel oficial superior que está para dar ejemplos, defender el orden público, las leyes y la Constitución. El coraje de esta raso debiera ser emulado por aquellos subalternos policiales que han recibido abuso y violación de sus derechos de parte de sus superiores, y denunciar tales excesos al Ministerio Público y a la prensa.

Este caso es una muestra del desorden institucional al que los políticos han llevado a este país. La razón se le reconoce al que tenga más poder. Seguro que el coronel Benito Sosa sabe de la Ley 24/97 y su aplicación contra la violencia de género, pero prefirió acogerse a los privilegios y al respeto obligado de subalternos y a la protección y apoyo que se estila entre oficiales superiores.

Por eso el jefe inmediato del engreído coronel, al recibir la denuncia de la raso maltratada, le recomendó dejar eso así. Es lógico suponer que ambos oficiales fueron quienes recomendaron la injusta, arbitraria e ilegal cancelación de aquella policía, entendiéndola hija de nadie Invirtiendo los valores, le aplicaron a Yonaika otro inmerecido y severo castigo, justamente el que debieron aplicarle a sus abusadores victimarios.

Esa raso podría quedar cancelada de la Policía, pero ascendida y reconocida por la sociedad, por la dignidad y valentía con que actuó frente al abuso de poder de su agresor físico, verbal y sicológico. Es bueno que el Ministerio de la Mujer y la Defensoría del Pueblo le garanticen empleo y protección a Yonaika para librarla de las garras de sus atacantes y de los iguales a ellos, que como se sabe no se pisan manguera.

Este país de abusadores y mentirosos, con ley vieja ni nueva cambiará a nuestra Policía Nacional. Necesitamos nuevas mentalidades en ciudadanos diferentes, capaces de una mejor práctica y cambio de imagen de esta institución policial, que frene los privilegios, la impunidad, la corrupción y el abuso de poder.

Atentamente,
Lic. Santiago Martínez

El Nacional

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