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El destino quisqueyano

Señor director:
La fundación de la República Dominicana fue en 1844; al 2017, son 173 años; si lo dividimos entre 25, que es la cantidad de años que se tiene como referencia de duración de una generación, nos da 6.92, o sea que estamos ya, casi, en la época de la generación número 7.

La genealogía nos da la versión científica más aceptada, que nos dice que por lo general se entiende que una generación abarca un lapso de 25 años, así que cada vez que transcurre ese lapso, estamos frente a una nueva generación.
Al llegar a la generación numero 7, por la trascendencia milenaria, multicultural, y filo-teológica de este maravilloso número, estoy convencido de que es una señal que significa para los dominicanos: “el anuncio de que se nos vienen encima situaciones extraordinarias, que marcarán un cambio de rumbo en la existencia del pueblo dominicano”.

Para que tengan una idea de la trascendencia de este número, comparto sus significados. El siete – como recopila Pedro P. Dollar- es un número misterioso y mágico. Muchos aspectos de la vida del hombre son regidos por este número.

Son siete días los que tiene la semana, los mismos que ocupó Dios para formar el mundo. Son siete los mares del planeta. Los hindús han descubierto siete chacras o puntos de energía en el cuerpo, siete maravillas del mundo, siete pecados capitales, siete calamidades. Dante describe siete infiernos, los metafísicos hablan de siete niveles de conciencia, el arco iris tiene siete colores, son siete las notas musicales, siete vidas tiene un gato y la serpiente de siete cabezas, entre otras muchas.

Según la doctrina pitagórica, el número 7, es algo cualitativo que de antemano se halla presente en todo y no se trata de un continuo cuantitativo infinito: el uno, el dos, el tres, etc. no son cantidades, sino determinaciones entre los cuales existe un intervalo infinitamente divisible, una oposición en la cual –y sólo en ella- cada uno de los términos es lo que es.

Los esotéricos denominan al siete como número del destino. Este denota a alguien que está solo la mayoría del tiempo, pero a diferencia de otros, a estas personas les gusta la soledad, porque son soñadores y un poco filósofos. Este número concierne más al conocimiento y el desarrollo espiritual que con la parte material de la vida.
Atentamente,
Milton Olivo

El Nacional

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