Males en Educación
La pelea entre un profesor y un estudiante en la provincia de San Juan de la Maguana, demandaba una investigación más templada e imparcial, pues es inconcebible que un docente, salvo que se vea en peligro ante el alumno llegue a ese colmo.
Ambos actores y sus conciliadores estarán henchidos, complacidos y satisfechos de la solución armónica y quizás complaciente de la falta cometida, pero inadvirtieron que su decisión estimula la ocurrencia de nuevos pleitos en ese o en otros planteles escolares, pues en tales casos solo tienen que darse las manos y prometerse encompadrar. Imagínense los dos prospectos caminando por todo plantel como grandes y actualizados machos que exhibieron su vigorosa fuerza frente a estudiantes, maestros y personal administrativo y de apoyo del centro.
Entendemos que el caso del profesor desenfrenado que acosó a 13 estudiantes de 5to. grado y violó parte de ellos/as, debe investigarse a todo el personal del plantel, pues no es creíble que un docente acose, seduzca o viole a tantos alumnos durante un año en un mismo plantel, y ningún miembro del personal reciba un comentario de ese horrorizante y perverso hecho. Hay centros educativos donde el personal se autoprotege y nadie denuncia a otro.
Hay directores/as con perfil tan pobre, que hacerles denuncias, aunque sean graves no remedia nada. Ojalá autoridades de educación y dirigentes válidos de ADP, se despojen de sectarismo, se tomen de las manos y orienten a directores y docentes sobre el buen proceder frente a los casos de violencia en escuelas y liceos del país.
Las medidas en estos casos deben ir más allá de ayuda sicológica a las víctimas, y prevenir hechos iguales o peores que sigan matando lo que queda de esperanza para el bienestar común y futuro del pueblo. Es cierto que el sistema educativo es parte del sistema macro: pervertido, turbio y mafioso en buena parte de él, pero todavía podemos luchar por su salvación.
El 4% que el pueblo conquistó en las calles sirvió para mejorar y/o solucionar renglones atrasados o inexistentes como la jornada extendida y el almuerzo, pero lo aprovecharon para su politización, los privilegios y la componenda alegre, que dejan lesiones al país no curables a corto ni a mediano plazo.
Esta maldad es parte de la voluminosa deuda social que la clase de poder, especialmente los políticos mafiosos tienen pendiente de saldo.
Lic. Santiago Martínez

