Vidas al borde
Señor director:
Es lamentable darnos cuenta del incremento de suicidios en jóvenes en nuestro país, un hecho alarmante que nos fija en una posición de análisis frente al estado de depresión, deterioro mental o pesimismo falso que actualmente sufren muchos jóvenes.
Anteriormente, los casos de depresión y suicidios eran notorios en personas de la tercera edad, quienes atentaban contra su vida por condiciones de salud, problemas económicos, familiares o emocionales no tratados a tiempo; hoy el caso es distinto y las cifras también.
Según las estimaciones de la Oficina Nacional de Estadística, en el país hay diez millones 169 mil 172 personas, de los cuales cerca del 5 por ciento sufre de depresión, según la dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública.
Por su parte el Observatorio de Seguridad Ciudadana (OSC-SC) establece que durante los primeros tres meses de este año 2017, hubo un total de 113 casos de suicidios, 77 de estos fueron por ahorcamientos, lo que representa más de la mitad de las cifras y para finales de este año habrá una cantidad estimada de 5.2 suicidios por cada 100 mil habitantes.
El pasado 7 de abril se celebró el Día Mundial de la Salud y la Organización Mundial de Salud junto a la Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS) y el Ministerio de Salud a través del departamento de Salud Mental desarrollaron una campaña bajo el tema “Hablemos de la depresión”, donde se destacó que ésta puede inducir al suicidio que actualmente es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 24 años.
Estos son datos alarmantes que deben provocar un accionar urgente en cada hogar para prestar atención a sus jóvenes, debido a que muchas personas depresivas son brillantes académica y profesionalmente, extrovertidas y con talento suficiente para superarse a sí mismas por lo que otros difícilmente noten algún signo depresivo en su personalidad.
Sin embargo, la depresión se puede prevenir y tratar. Conocer en detalle el motivo de la depresión y de cómo puede prevenirse y tratarse contribuirá a reducir el mal concepto atribuido a la enfermedad y conllevará un aumento del número de personas que piden ayuda sin sentirse excluidos o mancillados.
Este tipo de problemas debe tratarse desde un enfoque integral, asegurando educación y atención en salud de calidad. Además de dar a todos opciones de vida, de manera que todas las personas con este padecimiento se asuman como parte de una sociedad que les apoya y protege sus derechos.
Atentamente,
Yesika Florentino
Periodista
