Guilliani se explica
Señor director:
Soy un ser humano y como tal siempre he reconocido que puedo equivocarme y cometer errores, pero nunca se podrá considerar mis comentarios sobre cualquier acontecer de nuestra vida cotidiana sea fruto de resentimientos u odio a otro ciudadano por acciones realizadas en contra de la institución donde laboraba o en el mío propio y en los cuales siempre me ha animado el interés de servir y apostar al engrandecimiento de esta nación.
Debo reconocer que en las funciones que he desempeñado hasta ahora, no pueden existir pruebas de un acto bochornoso que me pueda hacer bajar la frente antes mis detractores. Sí reconozco que aquellos que no fueron favorecidos en sus pretensiones ante el TSE estarán siempre en el asecho de cualquier comentario mío para derramar su veneno; pero consciente de estar sometido a la vorágine de decires y conjeturas, esto no ha sido óbice para seguir expresando mi opinión en ejercicio que tengo de mi derecho constitucional sobre la libre expresión del pensamiento.
El comentario que realicé sobre el aciago acontecimiento que no solo enluta a la familia del togado, sino a todos los abogados del país, en la que estoy incluido, ha sido tomado como ardid por aquellos que de manera gratuita se han declarado mis adversarios con el deliberado propósito de llenarme de denuestos, pero yo los perdono, ya que su afán de atacarme por su rencor político no les permite razonar y ver la realidad.
De igual forma reafirmo que nunca podré regocijarme del dolor de otro ser humano sin importar la actitud asumida frente a mí, en virtud de que reconozco el derecho al disenso en un país que se proclama de democrático, no así al insulto.
Los ribetes del hecho acontecido deben llamar a la reflexión pública sobre la doble moral y la politiquería que se está practicando en la sociedad en sentido general y además todos debemos procurar que a los responsables de tan horripilante crimen les caiga todo el peso de la ley.
Finalmente le doy las gracias por su enjundioso comentario en la parte sociológica que lo ha planteado.
Con sentimientos de consideración y admirando su labor periodística, se despide,
Atentamente,
John Guiliani
N. de R. El señor Guiliani se refiere al artículo “John Guiliani tenía razón”, de Rafael Peralta Romero, publicado el viernes 20 en este diario.

