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Extorsión en frontera

Señor director:
Los agentes e inspectores adscritos a las Direcciones General de Migración y, supuestamente, de Aduanas, con asiento en la frontera dominico-haitiana (Jimaní, Dajabón y Elías Piña), establecen sus propios cobros de impuestos en nombre del Gobierno de la República Dominicana.

El pasajero llega a la ventanilla de Migración y entrega su pasaporte. Después de examinar y comprobar su viso de legalidad, es decir, visa y fecha de vencimiento del documento de viaje, para su debido ingreso en territorio dominicano, el agente o inspector le sale al viajero con una sorpresa inusitada.

En vez de entregar al viajero su pasaporte ya legalmente sellado para entrar al país, el agente de Migración tira, de repente y con violencia el pasaporte del viajero a una ventanilla detrás de la cual se encuentran dos supuestos inspectores o agentes de la Dirección General de Aduanas, una mujer y un hombre, en la mayoría de los casos.

Las órdenes son claras y tajantes: usted tiene que pagar 20 dólares americanos para entrar en el país de los dominicanos! De lo contrario, usted regresa a su maldito Haití, su país. La violencia verbal de esos supuestos oficialistas está preñada de insultos. No vale ningún argumento para explicar a los cobradores arrogantes de facto, o improvisados, de las disposiciones legales en la materia.

Es preciso recalcar igualmente el lenguaje soez de esos inspectores, en particular aquellos con asiento en Dajabón en contra de sus víctimas, turistas o residentes. Este negocio de cobros llevado fuera de los reglamentos es tan lucrativo que hasta en las estaciones de la compañía de autobuses al pasajero se le exige con la misma violencia verbal el pago de veinte 20 dólares americanos. Así las cosas, los intermediarios, con asiento en Haití se niegan en redondo a entregar, en cambio, un recibo de esta cobranza de impuestos sin base legal.

Peor aún, se amenaza con la confiscación del pasaporte del viajero, a quien se lo devuelven tras cruzar la frontera, y en la mayoría de los casos, sin ningún recibo de los veinte 20 dólares americanos.

Téngase presente que un pasaporte es un documento perteneciente a los Estados, no es un documento privado. Es un asunto sin precedentes en la historia de transporte y de migración en los anales históricos entre ambos Estados, lo cual nunca aconteció ni siquiera en tiempos lejanos de tiranías obscurantistas.
Atentamente,

Sorell Wendell Claude
periodista haitiano

El Nacional

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