Opinión

Cartas de los lectores

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Mujer militante

Señor director:
“El problema de la inmigración no es uno de los más serios, sino el más serio que tiene que enfrentar el Gobierno dominicano, porque es como uno de esos remedios que sabiamente administrados, son tónicos vitales y de lo contario venenos lentos o violentos. No obremos a la ligera, que en la vida de los pueblos, como en la de los individuos, los errores de cierta clase una vez cometidos, no se subsanan”. Tomo1, pág.461 ¿Tiene esto, algo que ver con la actualidad?.

Si este problema fue visto como grave hace cien años, la situación, hoy en día habría que buscarle otro calificativo.

Es por eso que alertar en esa dirección es un ejercicio correcto, y necesario en virtud de la peligrosidad implicada. Hay que reiterar, no importa cuantas veces, hasta que esté creada la conciencia del problema, y asomen reacciones y actitudes en mujeres y hombres que, venciendo el miedo y la extraña ceguera, quieran salvar esta heredad.

Hay que poner por delante el compromiso delegado por los Padres y madres de la patria. No importa que el pujante “Movimiento Social Verde”, que lidera la lucha contra la corrupción y la impunidad, parezca no importarle la amenaza a la soberanía y el futuro dominicano. Ellos sabrán con quién están. La historia les juzgará!.

Mantener, de cara a la invasión haitiana, el espíritu firme y la convicción a cuesta, debe colocarse como una de las urgencias de la hora.

Es una oportunidad histórica para que la mujer dominicana haga proezas de amor patrio. Ningún país, teniendo recursos humanos que respondan por él, debe permitir que triunfe el imperio del abuso y el ventajismo.

La mujer, en esta hora, puede ser la diferencia. Nuestra historia registra los nombres de numerosas mujeres que, como Maria Trinidad Sánchez, Carmen Natalia Martinez Bonilla, supieron, desde su compromiso, defender con entereza la principal heredad: la tierra que le vio nacer, crecer y desarrollarse.

Un aporte oportuno seria que las mujeres que están organizadas desde proyectos artísticos, políticos, comunitarios, sindicales, religiosos o educativos, y otras que se sientan convidadas y comprometidas, se constituyeran en una fuerza para que Dominicana revierta las amenazas a la pérdida de su soberanía, y hasta de su territorio. Hay que tener clara la conciencia de que todas las luchas y esfuerzos que libremos, quedarían sobrando si perdemos el legado de nuestros antepasados, y que ningún país ayudó a construir.
Atentamente

Melania Emeterio R.

El Nacional

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