Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

La marcha del 2018

Señor director:
Ya se fueron las fiestas, y hay que volver a las jornadas normales. Los mismos problemas sin soluciones, pero con descanso y miras nuevas para poder reanudar la marcha. Es necesario que todos los dominicanos hagan fe de luchar hasta donde puedan por una mejoría colectiva.

Una de las metas de este año debe ser abrir las puertas al primer empleo. Casi siempre le preguntan a los muchachos que dónde trabajaron con anterioridad. No le dan el cargo porque ellos no tienen experiencia. De ahí que tanto el gobierno como el sector privado deben colaborar para facilitar el primer escritorio a los jóvenes.

Además, si se sale de una escuela técnica, o de la universidad, o simplemente el bachillerato, o chiripiando, alguien tiene que darle la oportunidad de conseguir una ocupación decente. Hoy más que nunca florecen las escuelas técnicas, y esos muchachos se tienen que quedar en sus casas.

El primer empleo es un empujón. De ahí en adelante debe seguir caminando solo, y alcanzar múltiples oportunidades. Además, no se guillotinan las esperanzas de los recién egresados, que no saben para donde van. Es la mejor forma de interactuar favorablemente con las nuevas generaciones.

Otra esperanza que tengo. Espero que el año escolar transcurra en paz y tranquilidad. Siempre se empaña por las demandas de reajuste salarial, o los choques innecesarios entre el ministerio y los agremiados. No todo debe ser desayuno y comida en la tanda extendida, también hay que mejorar la docencia.

Por lo pronto y con tiempo, se pueden prohibir las pruebas nacionales. Ninguna importancia tiene hacer esa evaluación que sólo sirve para decirle a los dominicanos que son una tierra de brutos. Llegamos a la era del internet para exhibir nuestras falencias morales.

Abogo por la baja profesoral. El maestro que no esté a la altura de su trabajo, que sea obligado a tomar cursos de actualización. Que sin esas materias, no puede ascender. Hay que escoger a los directores de escuelas de los profesores más capacitados y serios. Ese es un premio a la dedicación.

La educación seguirá en el lodo, si primero no se rescata la entrega y sacrificio del maestro. Era el hombre más serio del pueblo, reverenciado por todos, a pesar de sus andrajos y sus miserias. Nunca, hasta ahora, un profesor fue bien pago.

Atentamente.

Manuel Hernández Villeta

El Nacional

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