El carbón de Catalina
Señor director:
Seguimos los debates públicos y a veces quisiéramos entender los contextos para fijar una posición razonable o algo que se aproxime a una realidad aceptable. Es algo difícil pero hay que hacer el intento. Acercarnos, por lo menos, a algo lógico y sustentable.
Algo así me ocurre con el debate sobre el impacto que tendría en el medio ambiente el uso del carbón mineral en Punta Catalina, las dos plantas que construye el Estado y con las cuales dice el Gobierno que mejorará el suministro de energía, y además plantea que lo hará a un menor costo, elemento significativo por sus beneficios.
Indagar sobre el carbón mineral es una lógica, y cuando nos vamos a la historia descubrimos que ha sido necesario desde la revolución industrial. Significa que desde hace más de dos siglos viene aprovechándose hasta en la fabricación del acero, por citar algo. Desde que se le conoce es materia prima en la producción de energía.
En el año 2006, según diversas fuentes, el consumo de carbón aumentó el doble en relación a la demanda global de energía que fue de 2,3 por ciento. En la producción de energía primaria el uso del carbón ha pasado de 25 por ciento en el año 2000 a 28,5 en el 2006, y los estudiosos de esta materia asienten que es el bien energético que más crece, esencialmente por dos razones básicas: la abundancia y su precio.
En cuanto su carácter contaminante arranca y casi termina en extracción minera, en la parte rústica, puesto que en su participación industrial las tecnologías avanzaron lo suficiente para disminuir su impacto ambiental o contaminante. Por ejemplo, tales iniciativas dieron origen a las Tecnologías Limpias del Carbón (Clean Coal Tecnologies).
Según informaciones disponibles, el carbón seguirá siendo una de las principales fuentes de generación de energía en los próximos cincuenta años, y será así aparentemente por su abundancia y bajo costo. Las autoridades han dicho, y no lo dudo, que actualmente es menos contaminante que hace una década, cosa que obedecería a la recurrencia de nuevas tecnologías para su tratamiento.
Quizás el 40 por ciento de la producción global de electricidad descansa en el carbón mineral. Datos de la Agencia de Información sobre Energía de los Estados Unidos, en el 2040, el 35.6 por ciento de toda la generación de electricidad en el mundo seguirá atada al carbón y se estima que superará a las fuentes de energías renovables.
Atentamente,
Aureliano Gómez Ventura

