Lula da Silva
Señor director:
Durante el paso de la historia, el imperio, el colonialismo y neocolonialismo han puesto en práctica herramientas para destruir a todos aquellos o aquellas que los adversen, los combatan o no estén de acuerdo con sus propósitos; todo el que atente contra sus intereses es un cadáver en toda la extensión de la palabra. El imperio, a través de las grandes corporaciones y sus estructuras no perdonan nunca y esperan el momento para vengarse.
Negros, gavilleros, comunistas, ateos, herejes, narcotraficantes, terroristas, corruptos y una interminable lista de sobrenombres para tildar a esos que han osado enfrentarlos.
Fusilamientos, golpes de estado militares, terrorismo, sabotajes, hogueras, “suicidios”, “accidentes”, guerras psicológicas, bacteriológicas y mediáticas, bloqueos, entre otros actos para vengarse y en los últimos tiempos utilizan los elementos “democráticos y constitucionales y de justicia” para dar golpes de estados constitucionales, enjuiciar a los gobernantes que atentaron contra esos intereses espurios que solo traen más pobreza, atraso, y dejan una secuela de daños irreversibles a los países de los cuales se sirven en contubernio con los sectores más lacayos y cavernarios.
Lo que está ocurriendo con Lula es una réplica de lo que siempre han hecho esos oscuros intereses que nada les importa la humanidad, sólo sus ganancias, a costa de lo que sea.
No les perdonan haber sido un referente en favor de las grandes mayorías y convertir a su país en una potencia en varias materias, cosa que nunca le dejarían pasar por alto y mucho menos su perfil como el próximo presidente del Brasil.
Poner el Brasil en condiciones de competir en medicina, armamentos, tecnologías, no se lo perdonarían nunca.
Sacar de la pobreza extrema a millones de personas; poner en práctica un modelo educativo funcional y práctico; lograr el avance de los medicamentos genéricos, negociar a precios justos y ser solidario con los demás países, no permitir la explotación de la clase obrera, lograr que Petrobras sea gubernamental y que sea generadora de riquezas para la nación y el mundo, eso jamás se lo perdonarían. Exterminarlo es su objetivo.
Negociar con China y Rusia en condiciones ventajosas para la región; apoyar las políticas sociales y revolucionarias de diversos países latinoamericanos tampoco.
Atentamente,,
Jorge A. Abreu Eusebio

