Más Duarte
Señor director:
En los últimos años se ha barajado la idea de que, por la ineficiencia de los gobiernos que han desfilado, necesitamos que regrese al poder una figura similar al nefasto dictador Rafael Leonidas Trujillo.
Esto no sale de la nada. Un alto porcentaje de la literatura dominicana, habla de acontecimientos del tirano, de sus costumbres, sus hazañas, sus obras y sus logros. Se graban documentales, cortometrajes sobre Trujillo, lo que genera una polémica entre quienes consumimos, por voluntad o a la fuerza, este contenido.
Con la polémica surgen comentarios como no todo fue malo cuando el jefe, la gente estaba mejor económicamente y la que para mi es una de las mejores: en la tiranía no había tantos ladrones como ahora. Esta última frase es una de las que más he escuchado y es una de las más irónicas de todas ya que el principal ladrón del país era el presidente, amo y dueño de la República. Tanto él, como sus allegados hacían y deshacían sin mesura ni comedimiento.
Porque no se invertía en educación, la gente andaba descalza, la esperanza de vida era mucho más baja, pero en las películas de la tiranía ese tipo de realidades importa poco.
En contraste con esta situación vemos que, sospechosamente no existe una película de Duarte, nadie crea polémicas de Duarte y al parecer los literatos no están interesados en escribir sobre el prócer. Claro, la figura del hijo de Manuela Díez no da cabida al morbo que genera Trujillo.
Debemos tener cuidado con el mensaje que damos a las futuras generaciones, los valores que promovemos y los conocimientos que brindamos.
El 26 de enero (día del Duarte), en un programa radial matutino dedicado a jóvenes uno de sus conductores cuestionó a otro sobre si él sabía por qué Duarte es el Padre de la Patria y la respuesta fue: Yo, lo único que me sé de Duarte es el himno y arrancó a cantar el himno que él se sabía, que por cierto, era el de Sánchez. Esto provoca tristeza
Decir que la educación es la base del desarrollo es descubrir el agua tibia. Lo que no entiendo es como, si todos sabemos eso, no nos abanderamos de esa causa para que esta caricatura de país salga a camino. En este aniversario de la patria, Duarte tiene que estar llorando, y Trujillo ríe, porque, a 50 años de su muerte hay ignorantes que desean que alguien como él nos dirija. ¿No es irónico?
Atentamente,
Anatoli Peralta
Santo Domingo

