Opinión

Cartas de los lectores

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Como Martín Garata

Señor director:
Por disposición del presidente Danilo Medina, el titular de Interior y Policía, José Ramón Fadul, anunció el desarme de la población civil a fin de que se reduzcan los crímenes, asaltos y otros delitos que están azotando a la sociedad en los cuales, que no es un secreto para nadie, también participan policías y militares. Esta medida que aunque no cumpla el objetivo que se espera, al menos es un bálsamo al desesperado grito de la comunidad.

Con relación a esa medida, el director de la Policía Nacional, general Ney Aldrin Bautista dijo que para la institución que dirige es importante erradicar el uso de las armas de fuego en las calles.

Sin embargo, la medida más efectiva para lograr el propósito de lo anunciado por el Ejecutivo es que disponga el cierre, de por lo menos un año, de todas las armerías que existen en el país, empezando por la que están en el entorno del palacio de la policía porque esas están en las narices del director de la PN, quien dijo estar de acuerdo con la medida, así como también tomar providencias draconianas en la frontera porque ésta como los lugares de expendio son las fuentes, que con facilidad, abastecen a todo aquel que quiere un arma de fuego.

Pero intentar cerrar las armerías es enfrentar poderosos intereses porque la mayoría de sus dueños son militares y policías de alto rango, de manera que es más fácil desarmar a la población civil y hacer como Martín Garata/ persona de alto rango/que le gusta mucho el mango/porque es una fruta grata/pero treparse en la mata/y verse en los cojollitos/y en aprietos infinitos/como eso es tan peligroso/él encuentra más sabroso/coger los mangos bajitos”.

Atentamente,
José Medina Fleury
Zona Colonial

Señor director:
Parqueadores que operan en hora de la noche en la Zona Colonial cuentan, al parecer, con autorización del Ayuntamiento del Distrito Nacional para privatizar los espacios sin que la Policía intervenga.

Con que cuiden los vehículos a cambio de una propina no hay ningún problema. Lo írritante son los conos que utilizan para negociar tramos de calles, como si fueran de su propiedad. Se habla de que muchos de los parqueadores pertenecen a la Policía.

Ojalá que no tenga que ocurrir otra desgracia para que se actúe en el caso de los espacios públicos.

Atentamente,
Carlos Rodríguez

El Nacional

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