Más que valioso
Señor director:
Mientras el diccionario explica que ilusión es la imagen de un objeto que se percibe de distinto modo a como es en realidad, en términos de configuración política, se me antoja algo parecido al anhelo de convertir en materialidad lo que al país le hace falta.
Frente a esta observación, asumida con mi particular traducción, se impone levantar la estructura de la ponderación ante la ausencia de visión pública y de otras derivaciones hilvanadas a la zaga de los lacerantes misiles del Viernes Santo.
Para entenderlo como es, basta recordar al nueva york chiquito concebido por Leonel Fernández a manera de metáfora social o del referente urbano que suele conducirnos hasta la ciudad más persuasiva del planeta.
Y, en efecto, Fernández colocó la maqueta de la virtualidad frente a la sombra de la ineptitud que sube y baja ascensores y se desplaza por autopistas y avenidas de la panorámica agenda leonelista.
La observación sólo tendría talante laudatorio si olvidáramos que a nadie se le ocurrió asociar a Joaquín Balaguer a los numerosos narcotraficantes que durante su gobierno sufrieron los rigores de la imputación que hoy es tan abundante y diversificada como ayer.
De igual manera, a nadie se le antojó desdecir de Hipólito Mejía, y menos imaginar al ex presidente franquear un furgón de cocaína por conocer y acaso tratar cercanamente a Quirino Ernesto Paulino.
Mediciones acreditadas indican que Fernández trasciende los parámetros de la opinión interesada para colocarse sobre la controversial cotidianidad de esta nación.
Lo demás equivale a recordar las consecuencias del purgante que llenaría de excremento a las multitudes que prefieren recibir los efectos del mensaje gubernamental sin alteraciones, antes que aceptarlo con enmiendas.
En tal virtud, me identifico con la publicación del Diario Libre al sostener que Leonel Fernández es un valioso activo nacional, más allá del tiempo en que la pobreza conceptual decidió residir en los condominios de impotentes adversarios.
Estimo que el nivel de avance nacional no es hijo Del Tiempo individual de ahora ni del espacio ocupado por el mercado de la droga establecido en otros tiempos, toda vez que la paternidad del crecimiento local, admirado por criollos y extranjeros, deviene en proporción directa a la sapiencia, calidad y destreza del gobernante de turno.
Atentamente,
Cristóbal Deschamps
Santo Domingo

