Solución entre familia
Señor director:
Con la aparente decisión de Leonel Fernández de ir como candidato si lo determinara el PLD, y dado que es un líder político imbatible en el plano electoral, se hace más imperiosa la necesidad de que Hipólito y Miguel arriben a un acuerdo en aras de la unidad del PRD.
El poderoso aparato propagandístico del gobierno aupó casi sin reservas al expresidente Mejía, en el entendido de que, por su traumática gestión 2000-2004, sería un candidato más vulnerable.
Resulta dudoso pensar que esa estrategia se puso en práctica al margen de Fernández. Lo que está a la vista no necesita espejo. El divide y vencerás, de Maquiavelo, es parte de la cultura dominicana.
Hipólito Mejía demostró en la convención del PRD que se alía hasta con el Diablo para lograr sus propósitos. Sabe amarrar y entiende que el enemigo de ayer puede ser el amigo de hoy. Su reunión con Hatuey, otrora el mejor estratega del PRD, es una prueba.
Mejía está obligado a negociar con Miguel Vargas, quien obtuvo el 47%, Y repetir la misma fórmula del 2.000, otorgándole esta vez la candidatura vicepresidencial al grupo derrotado, para que todo se quede entre familia.
Leonel Fernández le puso pellejo a un cadáver político, pero ese fantasma ha resucitado de las cenizas, y ahora la consigna ¡Llegó Papá! se escucha en cada rincón.
Si Hipólito logra pactar con Vargas Maldonado y al mismo tiempo con Hatuey, sería un suicidio electoral que el PLD inventara con otro candidato que no sea Leonel Fernández.
Atentamente
Miguel Pineda López
Santo Domingo
La consigna
Señor director:
Los dos millones de firmas entregados al presidente Leonel Fernández, se quiera o no, dan cuenta de que la gente confía en él y considera que él sigue siendo la garantía para el progreso.
El progreso es la consigna, y por eso mucha gente está con Leonel Fernández, aunque en el país hay problemas.
Nadie garantiza que con Hipólito Mejía estaríamos mejor, y mucho menos que Hipólito Mejía manejaría mejor que Leonel Fernández la crisis que están creando los precios del petróleo.
No soy reeleccionista, y siempre me he opuesto a eso, pero ahora la prudencia aconseja no jugar con candela.
Atentamente,
Juana Martínez G.
Santo Domingo

