La pobreza
Señor director:
Sabemos que en todas partes hay pobres y continuarán existiendo. Lo que veo mal es que algunos comentaristas le atribuyan a Danilo Medina responsabilidad en una situación que él no creó y que, por el contrario, ha tratado con todas sus fuerzas de combatir.
Las personas que devengan el salario mínimo, padres de familia o solteros, están clasificados entre los pobres, porque solo para vivir la pobreza alcanza el salario mínimo, y hay que llamarle vivir a eso, porque no existe otra palabra, pero no porque se trate del tipo de vida que debe llevar un ser humano.
Miles de personas viven en barrios populosos de Santo Domingo, y, por un centenario problema de educación, tienen muchísimos hijos, más de los que caben en sus pobres casitas.
Y la sociedad parece darles la espalda. El presidente Danilo Medina, con su propósito de alfabetizar y con la campaña emprendida, está tratando de revertir esa realidad.
En los países ricos, en las grandes potencias, han logrado disminuir la pobreza, pero no han cumplido la meta de eliminarla.
Muchos quisieron freír en aceite al expresidente Leonel Fernández cuando dijo que hace falta disminuir la brecha tecnológica, pero es cierto que reduciendo la brecha tecnológica, dándoles acceso a la educación, que es una forma de reducir la brecha, muchos llegarán a tener una vida distinta de la que hasta ahora han vivido.
Por eso estoy optimista con el actual gobierno y creo que el presidente Danilo Medina está animado de las mejores intenciones y hará de este país una tierra de oportunidades para mucha gente.
Quienes piensen que soy tonta, pueden seguir pensándolo, porque yo entiendo que nunca en este país había habido un presidente así, disciplinado, sencillo, austero, que no es millonario, que no tiene aires de grandeza y que solo piensa en el bienestar de los demás, sobre todo de los pobres, de aquellas personas humildes que compartieron su niñez y de aquellas personas a quienes en un momento dijo que llevaba en el corazó.
Danilo Medina no es un demagogo como han sido otros, y no creo que, al votar por él, hayamos jugado un billete pelado.
Atentamente,
Dania Severino.
Santo Domingo.

