Las primarias
Señor director:
Si se quiere que las primarias de los partidos transcurran sin incidentes hay medidas indispensables que deben ser tomadas de urgencia..
Me inscribo entre quienes insisten en considerar de importancia la estricta vigilancia de los fondos que reciben los candidatos y los partidos.
La otra es que la Junta Central Electoral ejerza la autoridad que le confieren las leyes y se ponga a supervisar esos procesos para que los candidatos y los organizadores sepan que tienen que rendir cuentas no sólo a los dirigentes de sus respectivos partidos, sino también al tribunal superior que en materia electoral existe en el país.
No es que uno esté diciendo que todos los políticos son tramposos, pero sucede que es demasiado grande la tentación para muchos de ellos, que no son tan serios ni de principios morales muy firmes.
Ser diputado o senador es colocarse ante una mina de dinero.
Eso es lo que explica los asaltos a las urnas, el intercambio de acusaciones y la disposición a asociarse con el Demonio mismo si es el caso, con tal de conseguir un puesto. Si se sigue permitiendo que en la política dominicana las cosas marchen así, tendremos problemas.
Otras veces ha manifestado esta opinión, pero me animo a reiterarla, porque han pasado en el país acontecimientos que revisten extrema gravedad, y eso hay que tenerlo en cuenta.
Las posiciones en los cabildos se han hecho en estos tiempos muy atractivas. Y es por eso que en muchos ayuntamientos, además de acusaciones y fuerte campaña, ha habido problemas y situaciones en las cuales ha corrido sangre. Eso no puede seguir ocurriendo, o haremos del ejercicio de la política una especie de alianza de malhechores, lo que tendrá un alto costo para la democracia.
En los cabildos se maneja muchos recursos, y es necesario que sean vigilados para que se manejen de manera honrada.
No sé si cae bien la propuesta, pero además de la vigilancia en las elecciones y después de ocupar el cargo, es preciso rebajar algunos sueldos y cortar algunas fuentes de dinero, propiciar que se maneje de manera más institucional, que una sola persona no pueda disponer de todo como si fuera suyo o de su familia.
Atentamente,
Juana Mendoza
Villa Altagracia

