Por Miolán
Señor director:
Con profunda pena, he sabido del fallecimiento de un gran dominicano y leal amigo, Don Ángel Miolán Reynoso.
A reservas de exponerle más tarde los rasgos mas caracteristicos de su personalidad, pienso que la República Dominicana pierde hoy un ciudadano ejemplar, integro y honesto a carta cabal.
El Partido Revolucionario Dominicano, PRD, que en su primera etapa le debió todo y en su segunda etapa poco supo aprovechar los valores de Don Ángel, pierde hoy un fundador y un dirigente valiosísimo.
Sufrió, desde su adolescencia, la persecución a muerte del régimen de Trujillo, el exilio menesteroso en Cuba y la incomprensión casi total de su partido, a su regreso al suelo patrio donde el y su familia, por motivos de su honestidad e integridad, vivió mayormente con limitaciones indebidas.
La actual generación no conoció de Don Ángel su habilidad persuasiva, ni su entusiasmo contagioso, ni su capacidad organizativa.
Casi por sí solo fundó vigorosamente y con su enorme capacidad de trabajo, provincia por provincia, municipio por municipio, el Partido Revolucionario Dominicano y la gloriosa Federación de Hermandades Campesinas en todo el país.
Siento totalmente el dicho: ¿Y los turistas, donde están? Esto porque, unido a él estrechamente y a su familia desde 1966, pude ver, en aquellos años, en los alrededores de la piscina del hotel El Embajador y en sus pasillos, a jóvenes turistas boricuas durmiendo su amanezca tras un día y una noche plenos de jolgorio y alegría, un monumental desfile de carrozas con turistas y pueblo dominicano a lo largo de las aceras del malecón y un concurso internacional de belleza de primera magnitud.
Toca hoy al gobierno dominicano, sobre todo al PRD, velar por la situación económica de la familia de don Ángel con doña Carmen postrada en cama y a su hija Nina sin poder trabajar, en continua atención a su madre y a sus dos hijas.
Descanse en paz, don Ángel Miolán, excelso patriota.
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque
Santo Domingo

