El trabajo
Señor director:
Sé que muchos dirán que tengo problemas, porque insisto en el tema del trabajo. Creo que en este país la necesidad de trabajar es urgente. No podemos echarnos a dormir por el hecho de que los salarios son bajos y la crisis no deja avanzar los negocios.
La disciplina en el trabajo es innegociable. Y creo que si los empresarios fueran más inteligentes y considerados, la gente en sentido general sería mucho más amante del trabajo.
Repito que estoy segura de que el presidente Danilo Medina trabaja día por día, porque ese hombre sencillamente no duerme. Y lo propio ocurre con el presidente Leonel Fernández.
Ahora, me inquieta saber qué hacen algunos políticos en sus días libres, y por qué a un senador o a un diputado hay que pagarle por asistir a las sesiones.
El dominicano común, eso sí, debe fomentar el amor al trabajo, porque es el trabajo lo que lo puede hacer echar adelante.
Lo cierto es que las jornadas de alfabetización, se convierten para muchos hombres y mujeres en la adultez en doble jornada de trabajo, porque después que realizan labores importantes tienen que retomar el trabajo entonces para estudiar.
Es un sacrificio que, sin embargo, deben aceptar.
Démosles algún incentivo. Quizás para algunas personas suene un poco raro, pero yo creo que se les debe buscar refrigerio y hasta incentivarlos con algunos centavitos.
Después de todo, a todos nos interesa que aprendan.
Tengo un pequeño negocio, que habilité después de salir de una oficina pública, porque estoy ya retirada, y, entre mis empleadas, fomento esa modalidad. Cuando las mando a hacer algún curso, les doy algún incentivo, para que se sientan más motivadas.
La escuela dominicana tiene que trabajar mucho más el tema de la disciplina, porque así no podemos vivir.
Otra cosa, me gustaría que los jóvenes y las jóvenes se pudieran dedicar más al estudio y menos al trabajo, para que puedan prepararse mejor. En muchas familias, esto es imposible, pero hay otras, y quizás no sean pocas, en las cuales se puede prescindir, aunque sea haciendo un sacrificio, del dinero que aportan jóvenes universitarios que pudieran dedicar el tiempo a prepararse mejor para producir más en el futuro.
Atentamente,
Altagracia Martínez.
Santo Domingo.

