Verdad o Falacia
Señor director:
Si nos ponemos a reflexionar respecto a la guerra de abril de 1965, posterior al derrocamiento del gobierno constitucional del profesor Juan Bosch el 25 de septiembre de 1963, podríamos decir que todos los dominicanos que tuvieron participación activa en esta gesta, muertos, vivos, activos y retirados, disfrutaron y aún disfrutan del desarrollo de la democracia que buscaba en sus ideales y pensamientos el profesor Juan Bosch, con la aplicación de la Constitución promulgada en 1963.
Debemos decir que, con el ascenso y retiro inmediato de miembros de las Fuerzas Armadas, realizado por el doctor Leonel Fernández Reyna a los ex militares constitucionalistas participantes en esa gesta patriótica, sea del bando que fuere, constitucionalistas o de San Isidro, se logra la integración de este grupo de personas, que, en su momento, no se pusieron de acuerdo para lograr soluciones. Estas personas, dominicanas de nacimiento, estaban todas llenas de ideas con el único objetivo de llevar a la República Dominicana por el buen camino, y sacarla del caos en que se encontraba, contribuyendo con esto al equilibrio social, político y militar de esa época.
Debemos ver esto, no como una coyuntura política, ni con favoritismos, sino como una forma de recompensar el arrojo que tuvieron estos militares y civiles, que, con diferencias, buscaban implantar un sistema democrático que borrara el antiguo sistema déspota de ejercicio del gobierno, aplicado por más de 30 años por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo desde 1930, y por qué no, desde antes de Trujillo.
Veamos esto, como una forma de unir pensamientos que lleven a nuestro país por el camino que debe, que nos beneficiemos todos de este sistema, que con sus deficiencias extremas, es nuestro sistema.
Hagamos notar la historia de nuestro país, que es una gran historia, llena de argumentos interesantes, que muy pocas personas ignoran.
Como digo yo, llenemos ese vacío histórico que tenemos desde 1930, cuando Trujillo cogió el poder. Deemos a conocer la historia, llenemos ese vacío y saquemos a la luz pública las realidades históricas que nos atañen.
Si eso no ocurre, lamentablemente, al final del camino, nuestras generaciones de jóvenes nacientes nos preguntarán y nos pasarán factura por ello… y eso es muy peligroso.
Atentamente,
Carlos M. Ortega Vergés
Santo Domingo

