La Primera Dama
Señor director:
El revuelo que ha causado en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) la inscripción de la Primera Dama entre los aspirantes a la nominación presidencial de esa formación tiene muchas aristas que es necesario despejar para transparentar y fortalecer la democracia interna de las formaciones políticas.
Nadie puede regatearle el derecho de aspirar a cualquier cargo electivo a la doctora Margarita Cedeño de Fernández. La Constitución, que debe ser el faro que ilumina todas las actividades políticas y sociales, es muy categórica al establecer que todo ciudadano tiene derecho a elegir y ser elegido.
¿Por cuál otro partido puede candidatearse la primera dama, que no sea por el PLD? Si por alguna razón ella no está inscrita en ese partido, la verdad es que la falla ha sido de los peledeístas, al no contar entre sus miembros con un activo tan valioso, que realiza tan encomiable labor social y que además es la esposa del presidente de la República.
Cualquier partido quisiera tener en sus filas a una profesional de sus condiciones.
Pero yo pienso que el alboroto con la precandidatura de la señora Cedeño de Fernández plantea la necesidad de que se apruebe de una vez y por todas la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas.
Con una legislación que regule los partidos, conflictos como los surgidos en el PLD en torno a la nominación de la primera dama quedarían obviados.
Es lo importante para fortalecer el sistema democrático.
De esa manera, no habría temor, como se puede especular, que una candidatura se decida por la manipulación de los electores, a través de cualquier procedimiento. Porque es posible que el temor que haya surgido con la precandidatura de la Primera Dama tenga que ver con el eventual apoyo material que pueda recibir desde las instancias de poder, a la primera dama como a ningún ciudadano se le puede objetar que aspire a un cargo electivo.
Y menos si reúnen las condiciones y están respaldados por su trayectoria y vocación de servicio.
Atentamente,
Rafael Cordero Díaz
Santo Domingo

