Defiende a Donald Reid
Estimado señor Director:
En la crónica Se cumplen 46 años inicio Guerra Abril, firmada por Luis Guzmán, publicada en la página 12, edición del domingo 24 de abril, se incurre en varios errores de los cuales quisiera corregir dos.
El primero tiene que ver con la manera en que el doctor Donald J. Reid Cabral ingresa al Triunvirato tras la renuncia de su primer presidente, Emilio de los Santos a raíz de la muerte del líder del Catorce de Junio, doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo, a manos de los militares que lo habían capturado con vida en la cordillera central durante la guerrilla que reclamaba la restitución del gobierno de Juan Bosch.
Reid Cabral había iniciado su participación en la política luchando contra la dictadura. En Estados Unidos, fue parte del grupo de dominicanos que presionó en Washington para lograr la erradicación de los remanentes del trujillismo. Ingresó al Consejo de Estado presidido por el licenciado Rafael F. Bonnelly que organizó las elecciones de 1962.
Al caer el gobierno de Bosch, fue designado secretario de Relaciones Exteriores por el Triunvirato. En esa capacidad, se encontraba en Israel en misión oficial cuando ocurre la muerte de Tavárez Justo y la renuncia de De los Santos. Estando allá, los restantes integrantes del Triunvirato, que eran los abogados Ramón Cáceres Troncoso y Ramón Tapia Espinal, conjuntamente con los representantes de varios partidos políticos que también integraban el gobierno, escogen al canciller Reid Cabral para presidir el Triunvirato, presidencia que asume al regresar desde Israel.
El segundo error consiste en que el autor de la crónica arguye que al iniciarse la revolución Reid Cabral huyó. No sólo no huyó, permaneció en el Palacio Nacional tratando de evitar el enfrentamiento que produjo tanto derramamiento de sangre. Al ser imposible conciliar las facciones, salió de la sede del Ejecutivo la noche del 24 de abril, cuando su derrocamiento era irreversible. Pero no huyó, permaneció en el país.
Vale destacar que pese a haber sido presidente, Reid Cabral andaba por las calles manejando él mismo su automóvil y nunca usó escolta. Su valor personal ha sido reconocido hasta por sus adversarios políticos pues nunca tuvo enemigos personales.
Le agradeceré publicar la aclaración que he hecho en memoria de la amistad con que me distinguió Reid Cabral.
Atentamente,
José Báez Guerrero
Santo Domingo

