Opinión

CARTAS DE LOS LECTORES

CARTAS DE LOS LECTORES

Caso Narcisazo

Señor director:

Desde que yo nací hasta la fecha, si hay un país donde siempre hay muchas personas desubicadas ese es, sin lugar a dudas, la República Dominicana. Decimos esto, porque el señor Oscar López Reyes, destacado periodista y escritor barahonero, declaró públicamente que el señor Narciso González se habrá suicidado.

Inmediatamente después de leer estas desafortunadas declaraciones, nos hicimos la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que se diga que Narcisazo se suicidó producto de una depresión crónica, cuando todos sabemos la verdad de este hecho reprochable?

A finales del año 2005 participé en un congreso internacional sobre periodismo en la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), donde tuve el privilegio de conocer la viuda del profesor Narciso González y me explicó con lujos de detalles la trama de la que fue víctima su esposo.

Con inusual paciencia, esta sufrida mujer, con lágrimas en los ojos, me narró el drama familiar por el que estaba atravesando con sus hijos, su viaje a Washington para denunciar ante los organismos internacionales la desaparición, secuestro y posterior asesinato de su esposo, así como su indignación porque hasta la fecha no se ha establecido con claridad meridiana la responsabilidad penal de los autores materiales e intelectuales de este horrendo crimen.

Resulta cuesta arriba pensar que un hombre del temple moral, intelectual y personal de este reputado catedrático universitario tomara la decisión de suicidarse, cuando todos reconocemos que en la trayectoria de su vida enfrentó y salió airoso de todas las vicisitudes presentes y futuras que le presento el destino.

Esta descabellada teoría del señor Oscar López Reyes acaba de derrumbarse por la condena de que ha sido objeto el Estado dominicano por parte de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, al concluir que fue un crimen de Estado el del profesor Narciso González donde hay que establecer que la responsabilidad política, moral e histórica recae sobre el gobierno del extinto presidente doctor Joaquín Balaguer.

Hay que darles las gracias a los doctores Leonel Fernández y Radhamés Jiménez Peña, expresidente y ex procurador general de la República, quienes siempre ofrecieron todas las facilidades a la señora Tatis viuda González y sus familiares para el esclarecimiento de este crimen de Estado que conmovió la sociedad dominicana.

Paz a los restos del profesor Narciso González.

Atentamente,

Ramón Miliano.

Santo Domingo.

El Nacional

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