Hipólito y Miguel
Señor director:
Hipólito Mejía y Miguel Vargas deben tomarse un año sabático, si en verdad les importa el destino del PRD, dejando que los notables, de ambos bandos, organicen la convención pendiente para escoger democráticamente, con el asesoramiento de la Junta Central Electoral, a las autoridades que las bases, quieran darse.
Ninguno de los dos está por encima de ese instrumento de lucha del pueblo dominicano que tantos aportes ha hecho a la democracia de nuestro país. Ambos, con sus ataques y resentimientos personales se han descalificado como políticos para regir los destinos de una organización llamada a ser un ente de equilibrio en nuestro sistema democrático.
El «tigueraje» y accionar de Hipólito, propio de los tiempos de los montoneros lo descalifican tanto como la psicorrigidez de Miguel, quien se cree amo y señor de un partido que debe dar paso a una nueva corriente de dirigentes con criterios más avanzados sobre el quehacer político nacional.
Atentamente,
Fernando Rodríguez Céspedes.
Periodista.
Los ríos
Señor director:
Los ríos del país deben ser cuidados todavía de mejor manera. Particularmente, considero que los principales ríos de aquí no están siendo protegidos de la alta contaminación ni de la extracción de agregados.
No entiendo por qué los gobiernos no ponen atención a esto. Hay que reconocer que las granceras son menos y quizás actúan de manera más discreta, pero a esta fecha no debería haber.
Es importante que la gente sepa que tenemos que participar, como individuos y como comunidad en algo como la protección de nuestras fuentes de agua.
No puede ser que alguien tenga licencia para acabar con la naturaleza, porque no podemos mudarnos de planeta. Y no tenemos, además, nada qué dejarles a nuestros hijos, a las generaciones que vendrán después, como no sea un medio en el que ellos puedan desenvolverse y desarrollar sus potencialidades.
Si no pueden gozar de salud y de higiene, si no tienen idóneas fuentes de agua, si los recursos naturales los gastamos de manera irracional, no podremos repararlos y las consecuencias serán para todo el mundo.
¿Acaso no se dan cuenta de esto nuestros funcionarios? ¿Acaso creen que es simple acabar con todo y mudarse después?
Atentamente,
Rafaela Guzmán.
Santo Domingo.

