PRSC, carta electoral
Señor director:
Carlos Morales Troncoso, con fruición optimista y un dejo de pícara diplomacia, recalcó la ayuda que el PRSC había aportado al rotundo triunfo del PLD en el último proceso electoral. Y es verdad. Pero a medias. Porque los que coadyuvaron al remonte de la estrella amarilla fueron los ex reformistas que trazaron su cruz sobre la boleta oficial.
Carlos, que picó alante, difícilmente los puede denostar por su voto atravesao porque no hicieron otra cosa que seguir su propia flecha en el 2004. Y más difícil le será aún, a Carlos, ahora instalado de nuevo en el PRSC y, nada menos que en su cúpula, persuadir a aquellos reformistas que regresen a su partido original.
El verdadero e íntegro gallo colorao se llama Amable Aristy Castro, a quien su improba ocupación externa como secretario general de La Liga Municipal Dominicana no lo apartó ni un ápice de su continuo y arduo trabajo junto a las bases.
El último gran reformista que se ayuntó con dignidad al carro de Leonel tras asumir, por años, la ingrata responsabilidad de presidir los restos de la herencia de Joaquin Balaguer, es sin dudas, el ingeniero Federico Antún Batlle, a quien siempre acompañó la tenacidad de su padre, Don Federico y la elegancia de su madre Doña Gachi, balagueristas de una sola pieza.
Aquella noche fui testigo de la difícil conversación entre mis dos buenos amigos por años, Quique Antún y Pedro Bretón, ambos legisladores reformistas. Pedro acababa de ser confirmado candidato de nuevo para las próximas elecciones y Quique no había alcanzado, esa vez, la gracia del dedo de Balaguer.
Quique, con una emocional elocuencia, que yo no le había conocido anteriormente, esgrimía sus argumentos para demostrar la incoherencia de la decisión de Balaguer. Pedro y yo escuchábamos atentos las justas, pero ya vanas, razones del amigo. Pedro, gentilmente me condujo después hasta mi hogar en Alma Rosa, mientras yo le externaba mi preocupación porque Quique desertara del partido y de la política, lo cual consideraba negativo, dadas sus extraordinarias cualidades.
Todo lo contrario, Quique arrimó el hombro y prosiguió una ingente labor hasta arribar a la presidencia del partido.
No obstante, Carlos Morales es un triunfador en lo privado y en lo publico. Y capaz de restaurar, impulsar y aun reformar el reformismo.
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque
Santo Domingo

