Un crimen
Cuando vi en la TV, el 17 en la tarde del mes en curso la actitud bestial, salvaje e inculta de los policías que asesinaron al joven José Aquiles González, de 21 años, se me dañó el resto del día, y, peor aun las imágenes intermitentes de ese hecho espeluznante casi no me dejaron conciliar el sueño.
Ese trato inhumano, no es la primera vez que ocurre, pero algunos, por la ira colectiva que generan estos acontecimientos atroces, siempre creemos que estamos en presencia del último.
Lamentablemente, así no lo entienden los jefes policiales, pues no sancionan a los policías, que frecuentemente tratan como perros realengos a jóvenes delincuentes o no delincuentes.
A esos jefes les preguntamos: ¿Cuando dejaremos de ver escenas abominables, que nos evidencian como sociedad de salvajes?
¿Por qué esa crueldad contra jóvenes delincuentes sometidos a la obediencia y algunos cuya única mancha es ser pobres? ¿Ignoran que las injusticias generan sociedades iracundas?
En Navarrete aparecieron celulares al por mayor y al detalle, para retratar las escenas bárbaras con José Aquiles, pero a los policías les importa un comino, porque resuelven mintiendo y sus superiores avalan sus falacias repitiéndolas como loros. Ese dúo seguirá mintiendo, porque parece que nunca serán sancionados ni condenados por perjuros, como le ocurrió a una infeliz señora que le cantaron 20 años de prisión por ese delito.
Hay quienes celebran la muerte de delincuentes, pero en medio del desorden aquí imperante, a cualquier hogar de ricos, de clase media y de pobres, puede llegar la tragedia y el luto, y la víctima ser inocente, porque los policías primero agreden, matan y luego investigan.
Cuando se dan cuenta de su error, inventan un expediente, que no resiste una investigación seria.
Por eso no asombra que los comisionados para realizarla sean (jueces y parte) los policías.
Ese joven asesinado era bueno, trabajador y proveedor de su familia, y los lugareños están irritadísimos, porque los policías, además del trato inhumano que le dieron lo etiquetaron de vándalo.
¿Acaso los jóvenes pobres no tienen dolientes en este gobierno? ¿Acaso es que solo se respeta o cree que se debe respetar los derechos humanos de los ricos?
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

