Entre el tribunal y Yayo
Señor director:
César Augusto Matías (Yayo) fue candidato a Senador por el PRD en Valverde. Esta luchando porque se cuenten de nuevo los votos congresionales en esa comunidad. Allá goza de amplia simpatía y apoyo. La población conoce su corazón e intenciones. Las encuestas lo perfilaban como ganador. Por tanto, sorprendieron los resultados dados por la Junta Central Electoral.
Yayo decidió averiguar qué había pasado. Detectó serias irregularidades en el conteo. Por ese motivo, solicitó ante el organismo correspondiente volver a contar. El Tribunal Superior Contencioso y Administrativo luego de ponderar las pruebas presentadas, se ha reservado el fallo.
Esa es una luz potente en medio de la oscuridad. Las pruebas son dignas de atención.
Yayo luce solo en esta lucha. Sereno y confiado, aboga por sus derechos y por justicia. Es el momento del Tribunal demostrar que es capaz de escuchar una voz solitaria que reclama sus derechos dentro de multitudes a veces indiferentes, de la fuerza de un poder que lo aplasta o en medio del ruido ensordecedor de las fiestas de victorias.
Es el momento del Tribunal lucirse como padre protector de los que luchan por una causa justa. Debe ser un modelo de objetividad en pro de la verdad. El Tribunal demostrará que Yayo no esta solo. Está en su escenario y tendrá lo que le corresponde. Basta con que lo escuchen y atiendan.
Imposible dejar de visualizar lo que serían las acciones del doctor José Francisco Peña Gómez como máximo dirigente del PRD en el caso de Yayo. Estaría apoyándolo no solo con toda la fuerza de su partido, a través de los organismos burocráticos sino que estaría personalmente, visiblemente, a su lado hasta que el Tribunal decida.
Solo Dios sabe lo que deseo que el Tribunal dé la mejor lección al pueblo. Es una magnifica oportunidad de demostrar su independencia al actuar. Su firmeza y coraje. Que despierte credibilidad y confianza. El hecho de que se haya reservado el fallo es significativo. Es una luz brillante.
Su decisión final será un mensaje para la sociedad. Trazará directrices. Confío en sus jueces. Estoy segura que, en la tranquilidad de cualquier lugar, en reflexión profunda, donde puedan escuchar la voz de su conciencia y en conexión con Dios, le darán paso a la verdad, a la justicia.
Atentamente,
Venecia Joaquín
Santo Domingo

