Menores en conflicto
Señor director:
Hay diferencias muy acentuadas entre organismos de las Naciones Unidas, sectores representativos y voces autorizadas sobre la necesidad de reformar el Código para el sistema de protección a los derechos fundamentales de niños, niñas y adolescentes.
Unos se oponen y otros favorecen el cambio de varios artículos del llamado Código del Menor, a los fines de imponer sanciones drásticas a los menores en conflicto con la ley. Cada día aumentan las infracciones cometidas por jóvenes, aún adolescentes, sin que reciban el castigo correspondiente, según la gravedad del hecho punible.
El Código del Menor contiene sanciones que nos recuerdan un período de la historia del derecho penal, conocido como el de la Dulcificación de la Pena. Se llamaba así, porque no había una justa proporcionalidad entre la transgresión y la pena . Urge reformar el Código de Protección a los Niños, Niñas y Adolescentes, para que los menores que cometan crímenes y actúen con discernimiento sean juzgados como mayores de edad y reciban las sanciones estipuladas en el Código Penal.
En este año, según cifras oficiales, los menores de edad estuvieron involucrados en 162 homicidios, una cifra alarmante que debe llamar a reflexión y motivar la preocupación de la sociedad dominicana.
Se recuerdan los crímenes perpetrados por un grupo de menores contra taxistas que fueron muertos brutalmente y cuyos autores no mostraron ningún arrepentimiento, amenazando con repetir sus acciones espeluznantes, luego de haber sido sentenciados y de que la sociedad conociera de esos crímenes.
En solo nueve meses, los menores enredados por homicidio superan los casos del 2009, en un 15.7%, lo que indica que se ensancha el terreno de una conducta delictiva todavía más peligrosa que la ya registrada.
El vigente Código del Menor establece sanciones de entre dos y cinco años de cárcel para los menores acusados de acciones criminales.
Esta escala del mínimo y del máximo de la pena a aplicar a un joven que no haya alcanzado aún la mayoría de edad, resulta benigna y estimula al incremento de la comisión de homicidios, violaciones sexuales, tráfico de drogas y otros delitos.
Atentamente,
Dr. Hugo Ysalguez
Santo Domingo

