Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

¡Viva Baracoa!

Señor director:

 Olga Guillot tiene su nicho asegurado en la historia del bolero, pero son discutibles algunos juicios exagerados y datos equivocados que, a raíz de su fallecimiento emitieron algunas agencias de prensa.

La voz humana es el instrumento musical más delicado y hermoso. En ese tenor, se puede afirmar que,  en el bolero. Olga Guillot fue como el Sacro Imperio Romano, que no era sacro ni  imperio, ni  romano. “La Temperamental”,  sólo fue Reina del Bolero para el exilio cubano de Miami y muchos de sus seguidores auditivos.

Asimismo, es falso que ella fue quien le puso la voz al bolero, ni fue la primera que grabó en ese “ritmo”, como tampoco fue la primera cubana -o latinoamericana- en presentarse en Carnegie – Hall, en Nueva York. Es cierto, ella estudió canto en el Conservatorio de La Habana con la soprano Hortensia Coalla y con el tenor Mariano Meléndez. Además, estudió danza y drama. Por eso tendía a dramatizar exageradamente sus interpretaciones.

Con miles de seguidores -para los gustos se hicieron los colores- La Temperamental montaba cuidadosamente cada canción en cada show como si fuera una obra dramática en que intervenían voz, expresión musical, monólogos cansones y movimientos corporales exagerados. Quien canta de verdad, no necesita hacer “musarañas”

No es lo mismo escuchar a Olga Guillot interpretando “Amorosa Guajira”, de Jorge González, que cantando de manera atropellante, hasta romper los parámetros melódicos del bolero tropical. “La Temperamental, al cantar tenía serios problemas con el portamento ascendente, de tal manera que su voz asemejaba un papel de lija sobre una mesa. Su timbre era áspero y agrio y tenía un pobre “ligado” de las notas, un fraseo desencajado y matices exagerados y destemplados. Otras veces, en vez de cantar, chillaba.

Apueste  que en ningún terreno músico-vocal la Guillot fue superior a María Luisa Landín, María Antonia del Carmen Peregrino Álvarez (Toña la Negra), María Olga del Valle Tardos, Ana María Fernández, Lupita Palomero, Amparo Mesa, Elena Burke, Chela Campos, Libertad Lamarque…

“A Dios lo que es de Dios” y a Olga Guillot, cuya voz sufrió metamorfosis con la extraña virtud de maltratar hermosos boleros, un lejano entre los grandes boleristas de Latinoamérica. ¡Que en paz descanse Olga Guillot, La Temperamental.

 Atentamente,

Isidro Rodríguez Espejo

Santo Domingo

El Nacional

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