Enfoque semanal
Señor director:
El presidente Leonel Fernández almorzó el pasado jueves, con distinguidos periodistas criollos, para hablar de un tema que por lo recurrente ya resulta más que manoseado. Es el de la corrupción en la administración pública.
Como hemos dicho, la corrupción se inició en la isla de Santo Domingo a raíz del nombramiento de don Diego Colón como Virrey y gobernador de la isla, en 1510, lo que dio origen a la creación de la Real Audiencia, con jueces encargados de realizar juicios de residencia, auditoría en lenguaje moderno, a los funcionarios cuando cesaran en sus cargos.
Por eso, como reconoció el presidente Fernández en esta ocasión, en algunas instituciones descentralizadas hay irregularidades, fruto de debilidades, propias de la condición humana, agregamos nosotros.
Pero hay que admitir su declaración de que no tiene funcionarios protegidos ni privilegiados, y reconocer que el doctor Leonel Fernández es extremadamente honrado, imbuido de un afán de poner sus mejores conocimientos y su talento al servicio de las mejores causas del país, y que no anda en busca de prebendas de tipo personal.
Hay que reconocer que el uso de tarjetas de crédito, de cuentas abultadas para gastos de representación, compras de vehículos de lujo sin previa autorización, uso de combustibles inadecuadamente, y otras acciones semejantes se producen desde tiempos ha, pues son acciones, indelicadezas las llamó el doctor Joaquín Balaguer, en una rueda de prensa ofrecida en Higüey al inaugurar la extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en esa ciudad, por allá por la década de los años 80, a las que podemos llamar propias del sistema democrático capitalista.
Bajo los mandatos del Presidente Fernández se han hecho esfuerzos para crear el marco jurídico adecuado para combatir el flagelo del mal uso de los recursos públicos, pero se ha chocado con la inveterada costumbre.
Con el tiempo se logrará alcanzar metas en esa y otras áreas del gobierno, y que serán fruto de la evolución de la sociedad, y no de denuncias interesadas, políticamente motivadas, porque como dijera el poeta español, en este mundo traidor, nada hay verdad ni mentira, todo depende del color del cristal con que se mira.
Y hasta el próximo domingo, con más Jerez y más Whisky.
Atentamente,
Jerez Whisky
Santo Domingo

