Rescatando un mundo
Señor director:
El mundo se ido quedando sin valores morales. Pero atribuir al auge de la informática y el Internet la falta de aptitudes decorosas somete el asunto a un espacio generacional, lo cual nos deja sin la posibilidad de entenderlo ampliamente.
Un comportamiento basado en normas religiosas, valores históricos y preceptos sociales contribuía, años atrás, a un mayor respeto y a la convivencia. Los atajos ofertados por la computadora han obviado infelizmente los beneficios derivados de doctrinas cuyos referentes honorables fueron muy útiles en la tarea de preservar o rescatar la libertad, independencia y felicidad.
De tales credos resultan los grandes hombres y memorables hazañas. Paine, Adams, Washington y otros independentistas abrevaron en las aguas redentoras de los enciclopedistas.
El pecado original, consignado en casi todas las religiones cristianas, ha hecho más por el respeto a los valores morales que las armas más poderosas. Los medios represivos al servicio de los Estados resultan ineficaces donde se ha perdido la fe. Que es como decir el amor y el respeto.
Sin la enseñanza de Hostos, y de Duarte, nuestros jóvenes están desprotegidos. Moralmente desnudos, les asalta la soledad cuando están fuera del sofisticado y articulado mundo de la informática. Han nacido y crecido con la computadora, por tanto, el lenguaje binario con su cosmovisión, le es inherente y consustancial. Lo anterior a este medio resulta para ellos inútil y anacrónico.
Este proceso devino en otro, lamentable en tanto frágil, a pesar de contar con Wikipedia e innumerables recursos de información. Estamos hablando de la generación X, como se conoce a la surgida con la computadora. Echan de menos medios imprescindibles para el debate y obtener buenos resultados en la política y en los negocios, tales como el razonamiento metódico y la duda razonable con los necesarios referentes filosóficos, religiosos e históricos.
Estamos frente a un serio problema que amerita ser debatido para formular más de una propuesta orientada a conciliar el poder de la informática con las virtudes derivadas del buen comportamiento, el respeto a la palabra empeñada y el cumplimiento de los acuerdos. La filosofía y la religión explican y justifican el necesario moral, tan necesario para alcanzar nobles ideales y supremas metas.
Eduardo Álvarez
Santo Domingo

