Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Hablemos claro

Señor director:

 Mi devoción por la libertad de expresión se debe a que ella se deriva de la dignidad que nos ha sido concedida como hechura a imagen y semejanza de Dios.

En estos días se invoca el derecho de uno o dos medios de comunicación quebrados en realidad por falta de solidez económica. Se veía venir la quiebra de esos periódicos, y ahora se quiere sublimar el caso calificándolo como una víctima de la violencia de Estado. Correctamente afirmó el procurador  Radhamés Jiménez Peña, que la Procuraduría requiere  “pruebas”, no especulaciones nebulosas e insostenibles.

El distinguido Jefe de la Policía, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, aseveró que él no se podía manejar con meras especulaciones y palabras, sino a base de hechos concretos no contradictorios. En mi  experiencia en los  países donde he residido, puedo decir que no existen las amenazas de muerte.  El que va a matar no avisa. Mata.

Desde diciembre 24, el sano y laborioso pueblo dominicano ha contemplado horrorizado el asesinato, por  brazo del sicariato, de tres ciudadanos. Pregunten a sus familiares y deudos si ellos habían recibido amenaza alguna. Puedo atestiguar que mi recordado primo, Rubén Soto Hayet, no recibió amenaza. El coronel González se dirigía guiando su  automóvil, acompañado de su esposa, presto a celebrar  la Nochebuena. Dicen que a Omar Antigua Polanco lo citaron en el Carrefour para entregarle su cuota. Acudió confiado y, tal vez hasta contento, pero  en vez de  dólares, recibió balas  fulminantes.

El Evangelio avisa: “La muerte llega como el ladrón, cuando menos se espera”.

Guzmán Fermín tiene  prestigio. Lo comprueba la invitación  que le hizo la discreta Cámara Americana de Comercio  para que disertara desde su prestigiosa y selectiva tribuna.

Graduado con honores en la Academia de Policía de Ávila, España, ha desarrollado una carrera  honrosa y diáfana. .

Un oficial de su elevada clase e investidura no se rebaja ni presta oídos a una mención de su vida social. Sobre todo si aquel español de marras, como es sabido, había penetrado todos los linderos de la clase alta capitaleña. Y nadie lo había señalado.

Lla libertad de prensa es un valor intangible tan elevado que no se puede esgrimir fácilmente para encubrir quebrantos economicos falaces.

Atentamente,

Lic. Francisco Dorta-Duque,

Santo Domingo

El Nacional

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