Asaltos
Señor director:
Hace un tiempo, la preocupación mayor era la presencia de sicarios en el país. Hoy, vemos que los asaltos a figuras públicas, sobre todo artistas, es lo que está en todos los diarios. Y uno pregunta hasta dónde va a llegar este asunto, que es mucho más grave que una noticia de espectáculos.
A esos niveles ha llegado la violencia en nuestra sociedad, y, como diría un periodista que muchos conocemos, eso es preocupante.
Cada día uno escucha que alguien fue asaltado, y luego no se sabe cuántas personas han vivido la misma experiencia, aunque la noticia no haya salido en los diarios.
A veces, cuando apresan a los agresores, son personas con muchas fichas y a quienes les son atribuidos muchos hechos. Y me pregunto, y les pregunto a quienes están a mi alrededor, qué sucede, si es que los expedientes no se llevan bien fundamentados o que alguien los encubre, porque, de buenas a primeras, aparece un padrino que tiene todo para encubrirlo.
No quiero pensar que en esta sociedad el crimen organizado, en ninguna de sus formas haya aumentado tanto, es decir, que tenga ahora tanta presencia.
Si hay atracadores, asaltantes, sicarios, es porque hay un ambiente en el cual ellos pueden trabajar. Eso es lo penoso.
¿Qué derrotero está tomando esta sociedad? ¿Hacia dónde nos encaminamos?
Atentamente,
Juanita Cáceres.
Santo Domingo.
La Barrick
Señor director:
¿Se terminó ya el tema de la Barrick Gold en este país? ¿Nada hay que averiguar en torno a ciertas responsabilidades?
¿Cuáles son los abogados de la Barrick Gold, que nadie puede señalarle una falta?
¿Con qué autorización y apoyada en qué subrepticio poder la Barrick ha humillado a nuestro país, y hasta a nuestro presidente, que merece respeto?
Aunque esté pagando ahora un dinerito más, esto sigue siendo cierto, y no se puede permitir que la situación continúe de ese modo. Hay que buscar salidas, hay que ver cómo hacemos crecer una economía sana, que no atente contra el medio ambiente.
En verdad, la Barrick, como cualquier otra multinacional, puede dejar el desastre y marcharse. Nosotros no tenemos otro país para dónde irnos. No es que queremos ser necios, pero es la realidad.
Atentamente,
Joaquín A. Santiago.
Santo Domingo.

