Comenta Islario
Señor director:
Desde este New York frío y poético, persigo las letras del «Islario», de Adrián Javier, que como sombras se tejen entre reflexiones de fin de año y pesares que se retuercen en una realidad que parece no tener final y que se agudiza con el duro golpe de ver que no estamos listos/as para celebrar el triunfo y el mérito ajenos.
Es un «Islario» profundo, de esos que el publicista y escritor nos regala cada jueves, de esos que en cierta manera retrata sus dolores pero también sus anhelos y alegrías. Los de él y los nuestros.
Entre puntos signos,comillas, y párrafos, refiere sus reflexiones sobre las realidades presentes en este sufrido «intento fallido» tan fallido que» los objetivos de milenio» no pudieron cumplirse. A seguidas refiere los abrazos sanadores» de Crisángel revelando a sus lectores/as esa parte humana y psicológica que se mezcla suavemente con su cotidianidad y que revela ese perfil masculino, tierno y equitativo que revela que sí,que los hombres aún con la sociedad y la cultura a su favor, aman y sienten necesidades afectivas al igual que nosotras.
Y entonces, pienso en el compartir los abrazos, las sonrisas, los sueños que Javier expresa desea regalar pese a tantos desvelos a tantos sueños de dominicanos /as que se quedaron en «el traspatio de Estados Unidos, significan los anhelos que se anudaron en «el inconsciente del presidente y que se hicieron conscientes en El «poloché verde» que exhibieron los/as niños/as en la explanada del Gran teatro de Cibao invitados para donarles un juguete por un «enlace de Despacho de la primera dama». No obstante, resulta alentador y placentero leer y poder escribir que ese deseo de abrazar y dar esperanzas de Adrián Javier, es también una llamada a la solidaridad a la transparencia para que «el lucro sin fin» que tanto me recuerda los bonos millonarios de senadores y diputados y que nos dieron una demostración de lo bueno que resulta en este país realizar cada fin de año «obras de caridad» que desangran la economía dominicana, y hacen incumplir los compromisos educativos y sanitarios. Mientra esto acontece miles de mujeres acuden a las maternidades de este país a dar a luz en medio de un apagón. Pero es fin de año, por lo menos tomemos un permiso y abracémonos, y que ese abrazo «verdadero» permita que se alegren las arandelas del corazón.
Atentamente,
Agueda Guillén
Santo Domingo

