Maranzini
Señor director:
Siempre veo A Quien madruga Dios le ayuda, un programa dirigido por Altagracia Salazar y Eric Mendoza, y el pasado 19 del mes de agosto cuando encendí el televisor ya estaba iniciado y no escuché el nombre de un oyente que participaba por teléfono, pero sí cuando dijo, que la designación de Celso Marranzini en la CDEEE fue poner al gato a cuidar la carne.
Le dijo ladrón, y peores cosas de ahí tendrá que oír ese señor de personas que sólo ven la maldad de quienes no son sus acólitos.
Quienes lo son, están por encima del bien y del mal, y pueden corromperlo todo, pero ni siquiera pueden ser rotados de los puestos por el presidente.
Del ingeniero Radhamés Segura, hay que decir que su larga gestión fue pésima en la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales, CDEEE, y que las engañifas respecto a la energía no tienen punto de comparación.
Y por eso algunos creemos que debió haber renunciado, y no esperar que lo sacaran y le dieran como premio de consolación ser asesor eléctrico del presidente, lo cual generó suspicacias.
Al empresario Celso Marranzini lo conocí cuando era presidente de Educa y me impresionó por su educación y humildad. No es un repelente como algunos empresarios y funcionarios, que siempre andan con muchos guardaespaldas.
La labor de Marranzini será muy ardua, pues chocará con un iceberg, representado por los acólitos externos e internos del anterior vicepresidente, pero los usuarios de la energía esperamos que pueda hacer una gestión aceptable, y ojalá no sea sobre la base de aumentar la factura a los guanajos que pagamos.
Eso no es mucho pedir, a quien externó que no tiene una varita mágica para resolver de una vez los males energéticos viejísimos. Necesitará mucha suerte para enrumbar esa empresa, que hace tiempo está carcomida por el germen de la politiquería.
Le puede ayudar esto: compórtese como en su casa, pero recuerde que no es la suya. Y, mejor aún, si no puede resolver, renuncie, para que no engrose la lista de funcionarios pésimos y de postalitas del gobierno, casi todos los caules sono son tan hidalgos que cuando fracasan estrepitosamente, buscan chivos expiatorios y a sus críticos nos llaman envidiosos.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

