Servir bien
Señor director:
Recientemente, en un curso de relaciones humanas y servicio al cliente, una psicóloga recomendaba a las dueñas de un centro de maquillaje poner en la sala un juego de cartas para que la gente espere con algún entretenimiento.
Alegaba que, a los clientes desesperados, hay que enseñarles a esperar con calma.
La verdad es que no soy experta en el asunto (aunque tengo algunos estudios), pero si al llegar a un centro de servicios viera un juego de cartas para quienes esperan, creo que me devolvería de inmediato, porque pensaría que llego a pasar el día y que a nadie le importa o le interesa qué tiempo tenga yo que esperar.
Aquí, todavía es traumático ir a un consultorio, buscar un documento o cualquiera de esas cosas.
No solo se trata de preparar a. su personal en la materia en que se desenvuelve, también hay que ofrecer un buen servicio al cliente.
El servicio en una empresa debe ser siempre eficiente, y tener el mismo nivel de calidad, pero además, debe ser ágil, porque el tiempo de espera es un factor que desmotiva a los clientes.
Cuando se ha logrado atraer a una cartera de clientes, si el tiempo de espera se va tornando largo, la gente deja de acudir al lugar y esos clientes se van, será difícil recuperarlos, porque hoy constituye un obstáculo para eso la competencia de otras empresas y la imposibilidad de mucha gente de dedicar un tiempo largo a una sola de las muchas diligencias que tiene que realizar en un momento en que la gente tiene que trabajar más horas para cubrir sus necesidades.
Otro factor que aleja a los clientes en restaurantes, salones de belleza y otros establecimientos, es la costumbre de posponer siempre la prestación del servicio. A veces por falta de personal, y otras veces por carencias distintas, hay comercios que con mucha frecuencia les dicen a los clientes que se vayan y vuelvan más tarde.
Atentamente,
Paulina Pérez Alejo.
Santo Domingo.

