Danilo Medina
Señor director:
Llegaré a la Presidencia de la República para tratar de imitar su ejemplo quiero ser un presidente ético y moral, como fue la vida de Bosch. Así dijo el presidente electo durante su visita a la tumba de Juan Bosch después de saberse victorioso en las elecciones del 20 de mayo. Danilo Medina se presenta como un discípulo de Juan Bosch, pero yo creo que Juan Bosch hubiera echado de su lado a mucha gente que Danilo Medina mantiene a pesar de todo lo que arrastran.
Me desilusiona mucho la actitud del presidente electo, porque no me parece que anda bien acompañado y no me parece tampoco que esté buscando a lo mejor para integrar su gabinete.
Algunos comentaristas prefieren hacerse los tontos, pero no me parece que Danilo Medina esté dispuesto a romper los lazos que lo unen a Leonel Fernández. Yo siempre afirmé que, entre los discípulos de Juan Bosch, el auténtico es Danilo Medina, pero él parece empeñado en hacerme quedar mal.
Por eso, manifesté que espero que comience a hacer un gobierno boschista, un buen gobierno, desde el 16 de agosto, que convoque al pueblo para reformar la Constitución porque esa pieza, en muchos aspectos es atrasada. Además, no es cierto, como alguien afirmó alguna vez, que Danilo Medina buscará mecanismos para defender los bolsillos de los pobres.
La verdad es que yo he perdido la fe. Para recuperarla, tendré que escuchar los nombres de quienes integrarán su gabinete y convencerme de que es gente nueva, gente que no está comprometida con lo que hoy ocurre, gente que no se ha manchado las manos.
Me parece que esta vez me han ganado la partida los incrédulos.
Creo que Danilo Medina no tomará la iniciativa de mandar a la cárcel a todo el que se compruebe que tiene propiedades compradas con dinero que no es suyo. Una articulista dijo que él devolverá al pueblo lo que, en muchos años, ladrones de todos los calores, le han robado, y yo creo que no es cierto, porque está muy amarrado.
De todos modos, quizás en el fondo, aunque muy en el fondo, yo abrigo la esperanza de que él, con sus acciones, me haga quedar mal. Es la mejor bienvenida que se puede dar.
Atentamente
Aracelis Perdomo
Santo Domingo

