A estudiar!
Señor director:
Al paso que llevan las investigaciones históricas y el desarrollo que ha experimentado esta ciencia social, agregado a las diferentes hipótesis científicas sobre acontecimientos mundiales, parecería que todos nos hemos quedado atrás.
¡Y no es para menos! Y es que lo único que no cambia es que todo cambia. La sociología política de Juan Isidro Jiménez Grullón nos presenta que de los tres Padres de la Patria, solo Duarte se mantuvo siempre invariable con el ideal independentista.
El cuestionamiento de los hechos históricos mantiene un tan agitado curso, que algunos investigadores sostienen la tesis de que la obra teatral Tartufo no es producto de la pluma del destacado dramaturgo francés Moliére.
Igualmente, ahora resulta que la famosa oreja izquierda que se mochó el pintor Vincent Van Gogh realmente no fue por una meretriz, sino luego de un lío entre homosexuales.
Y ahora es que la cosa se complica, y es que a raíz de la película Anonymous del director alemán Roland Emmerich, se ha generalizado la hipótesis que reconoce en William Shakespeare un gran farsante, analfabeto e impostor, atribuyéndole la descomunal obra poética imputada a éste, al XVII conde de Oxford, Edward de Vere, de la época de la reina Isabel I, quien, por su linaje, nunca permitió que esa obra se le reconociera, dándole los créditos a Shakespeare.
El conde de Vere buscó al dramaturgo Ben Jonson para que montara sus obras, ya que en la época isabelina ser escritor era un oficio de la chusma, y de la compañía teatral dirigida por Benson, se aprovechó Shakespeare para alzarse con la paternidad de las obras.
¡Las ciencias sociales se complican! Resulta indefectible que, de nuevo, las personas adultas tendremos que sentarnos en los pupitres de las aulas para someternos a un proceso de reeducación.
Atentamente,
Elvis Valoy
Sociólogo

