Opinión

CARTAS DE LOS LECTORES

CARTAS DE LOS LECTORES

Bipartidismo: ¡No!

Señor director:

El bipartidismo es una corriente política indetenible en la República Dominicana. No la quieren las grandes mayorías políticas, pero es un designio de líneas exógenas que se va a imponer irremediablemente.

La nueva Ley de Partidos Políticos será el tiro de gracia hacia el bipartidismo, donde solo dos grandes grupos  van a  decidir las elecciones y todo el accionar político nacional. Los demás, estarán detrás de éstos, sin posibilidades reales de fuerza electoral.

A pesar de que los norteamericanos y los europeos son la punta de lanza impulsadora del bipartidismo, en el mundo se abre la brecha de las minorías que son mayoría, que a pèsar de su fuerza dispersa no tienen ni voz ni voto.

Traer a dominicana el bipartidismo será yugular la opinión de sectores que aunque sean electoralmente minoritarios, si tienen fuerza social y son representativos de las áreas donde tienen su red de influencia.

Lo que se tiene que impulsar en la República Dominicana es la opinión de los grupos fuera del sistema de los grandes partidos, como son las organizaciones comunitarias, sociales, profesionales, de amas de casa y otras similares.

De establecerse ahora mismo el bipartidismo solo quedarían con fuerza real el Partido de la Liberación Dominicana y el Partido Revolucionario Dominicano. El reformista no pasaría de ser una puerta abierta  para la concertación y unidad de votación.

Los partidos minoritarios irían camino de desaparecer, bajo el peso de las restricciones legales, el ahogamiento económico y estratégico, y la apabullante campaña electoral que desarrollarían los llamados mayoritarios.

En la República Dominicana hay que abrir el camino para que todos los sectores puedan tener representación  congresual, y ser posibles agentes de cambio. Una ley que contemple solo dos partidos políticos, cierra caminos hacia el disfrute de una plena democracia.

El pueblo en forma soberana es el que tiene que decidir en las elecciones cuál es el destino de un grupo político determinado. Todos tienen derecho a participar, y el soberano con su conciencia tiene que determinar los que se quedan y los que se van.

Hay que luchar por la pluralidad política, rechazando las exclusiones, y la nueva ley de partidos políticos tiene acápites donde se establece un cuello de botella a favor del bi-partidismo que es intolerable en una sociedad moderna y democrática.

Atentamente,

 Manuel Hernández Villeta.

El Nacional

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