De elecciones
Señor director:
Las elecciones norteamericanas son un gran circo. Un espectáculo para la televisión y las redes sociales. De hecho se presentan tres debates presidenciales, en los cuales se decide el próximo torneo electoral.
De esos debates, el programa de gobierno, los pronunciamientos sobre política interior y exterior es secundario. Se gana o se pierde por la sonrisa oportuna, por el color de la corbata, por el peinado o por el estilo del traje.
L famosos debates lucen insustanciales, y los candidatos están más atentos al próximo pase de las cámaras de televisión que a los temas que van a plantear a una amplia audiencia.
Pero los Estados Unidos ha llegado a una madurez política, donde lo que importa es el sistema, la forma de vida a lo USA, y ningun candidato pone en peligro esa situación.
Con ligeras variantes personales, los presidentes norteamericanos son administradores del sistema, y de acuerdo a sus posibilidades gerenciales lo harán bien o mal, pero sin profundizar en cambios que serían rechazados por los grupos de poder.
Entre las elecciones norteamericanas y las dominicanas no hay línea de referencias, son totalmente distintas. La mayoría de los norteamericanos nunca esperará ni un trabajo ni un favor del gobierno.
El norteamericano se preocupará cuando le suban sus impuestos, cuando la seguridad social esté en problemas, o cuando las guerras fuera de sus fronteras le lleven cientos de soldados muertos o jovenes mutilados.
Para una gran mayoría de dominicanos, las elecciones es la oportunidad de conseguir un trabajo, de poder ascender socialmente, o de ayudar a su comunidad.
Las mismas necesidades y subdesarrollo de la sociedad dominicana hacen que unas elecciones sean cuestión de supervivencia, para el que gane o el que pierda. Aquí en las elecciones se conjuga desde el costo de los alimentos, hasta el derecho a la vida.
Hay puntos que las elecciones dominicanas deben copiar de las norteamericanas: los tres debates presidenciales, el voto electrónico, el voto por internet y la rapidez en conocer el ganador.
Si bien las campañas norteamericanas son un gran circo, su ente operativo puede aportar mucho a las próximas elecciones dominicanas.
Atentamente,
Manuel Hernández Villeta.

