Cuentapropismo
Señor director:
El Internet reporta que Raul Castro inició lo que solo puede hacer una todopoderosa y brutal dictadura, lanzar masivamente a la calle a quinientos mil funcionarios, empleados y obreros dependientes del anémico erario.
Me sonreí cuando recientemente un analista escribió aquí que esos cancelados se incorporaban al cuentapropismo. Escuché por primera vez ese termino en el 2003 de labios de mi cuñado, el doctor Julio Fernández Cussio, secretario General del Banco Central de Cuba, desde principios de la revolucion. Me lo dijo como una concesión al énfasis con que yo argumentaba en favor de la necesidad y la conveniencia de la propiedad privada para otorgar seguridad a la persona humana y, al mismo tiempo, estimulo para trabajar por su desarrollo.
Fue entonces cuando mi cuñado me concedió como un avance socioeconómico de la revolución: Fíjate que ya está empezando aquí el cuentapropismo.
Yerra el analista citado, porque incorporar es sinónimo de integrar a un cuerpo organizado previamente existente. Pero en la debacle cubana y, por definición, en el socialismo estatista no puede existir otro cuerpo social que el estado mismo.
Los cancelados que aspiran al cuentapropismo no cuentan con la institución legal de aquello (lo que sea) que está por cuenta propia. No existe ni el concepto legal ni la realidad misma de la institución social que entendemos por propiedad privada. Todo lo propuesto carece totalmente de seguridad jurídica.
Además, esa actividad carece de financiamiento.
No cuenta tampoco con los medios tecnológicos. Solo la tecnología casera. Tampoco cuenta con un mercado organizado que pueda absorber, con beneficio para el cuentapropista, los bienes o servicios. En resumen, el cuentapropista es un cancelado del Estado lanzado a la calle.
En mi adolescencia corría un chascarrillo que tenia lugar en la Union Soviética. Un ruso le pregunta a un camarada sentado frente a la misma mesa y con un vodka: Camarada, ¿sabe usted que hay entre el socialismo y el comunismo? No se camarada, no se. Entonces el primer ruso respondió: El alcoholismo
Asi, el pobre pueblo cubano que, cancelado del gobierno, no le queda mas remedio que entregarse al alcoholismo
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque
Santo Domingo

