Enfermos mentales
Señor director:
Hace dos días El Nacional publicó una información sobre un enajenado mental que fue rociado con gasolina y quemado por un grupo de jóvenes en el sector de Villas Agrícolas.
Este miércoles se informa que otro enajenado mental lanzó una pedrada contra un automóvil del transporte público en la avenida Sabana larga, y golpeó a una señora de 65 años, que falleció poco después en el hospital Darío Contreras.
Esos dos casos ilustran la situación de abandono de los enfermos mentales en la República Dominicana, donde muchos de esas personas son abandonadas a su suerte por sus familiares.
Sabemos que no es nada fácil atender a un enfermo mental cuando no se tienen los recursos para ello, y cuando el paciente es violento.
Por eso las autoridades sanitarias deben intervenir y socorrer a decenas de enfermos mentales, indigentes, y personas sin domicilio reconocido que hoy deambulan por todas partes.
Son muchas las personas que duermen debajo de los elevados de la avenida John F. Kennedy, máximo Gómez, Paris y otros lugares, donde se pueden guarecer de la lluvia, pero viven al aire libre.
Ojalá que el Gobierno destine una parte de sus recursos para atender las necesidades de esos dominicanos, que por ser enfermos mentales y desamparados, no pierden su condición de seres humanos.
Atentamente,
Antonio Jerez.
ventutero.
Pagarés educativo
Señor director:
Los medios informativos se han hecho eco de la decisión de algunos colegios de solicitar a los padres de sus alumnos que firmen un pagarés por cada una de las mensualidades que deberán pagar durante el año escolar.
La situación ha sido tan escandalosa que hasta el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez se pronunció sobre el hecho y pidió cordura a los dueños y directores de colegios privados.
Lo lamentable no es que los propietarios de colegios quieran cobrar en forma compulsiva las cada vez más caras mensualidades que fijan de manera antojadiza, sino, que muchos padres se vean obligados a someterse a ese tipo de presión.
Padres y tutores de alumnos de distintos colegios privados han manifestado que de no acogerse a las exigencias de los directores y administradores de tales centros de enseñanzas, sus hijos serían excluídos y tendrían que inscribirlos en otros lugares.
Atentamente,
Francisco Emeterio Medrano.
albañil
