Cambios en el PLD
Señor director:
Una vieja concepción filosófica establece a manera de refrán que el hombre es un animal de costumbre, y esta expresión explica por sí sola porque el ser humano es opuesto a los cambios. El Partido de la Liberación está inmerso en su VII Congreso Comandante Norge Botello, pero en su dirigencia media y de base hay poca, o ninguna, expectativas de cambios reales, visto que en un plebiscito pasado por imposición de su Comité político se decidió dejar en sus puestos a todos los dirigentes actuales.
El profesor Juan Bosch sostenía que las masas eran para dirigirlas, y una organización camina por el sendero que la conduce su directiva, y al parecer, por conveniencia o inacción, la máxima dirección del partido morado decidió sepultar al viejo PLD y construir una simple maquinaria electorera que le permitiera retener el poder cada 4 años.
Embriagados de victorias, con 5 elecciones consecutivas ganadas (enarbolando ya la consigna que la sexta pela va) , y acomodados en sus puestos, tanto en el partido como en el Gobierno, luce poco probable que la dirección nacional peledeista promueva en realidad algún tipo de cambio que pueda poner en peligro su propia permanencia en las posiciones que ostentan.
La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás, sentenció hace tiempo Eduardo Galeano, y la experiencia del pasado Congreso del PLD le dice a sus militantes mas pensantes que los cambios son simples deseos, ya que en ese tiempo fueron aprobadas una series de reformas en esa organización que quedaron en simples papeles.
La diferenciación entre simples militantes y militantes activos, y la creación de una escuela de formación política donde se educaran los dirigentes que querían hacer carrera y aspirar a puestos electivos, fueron de las propuestas aprobadas con mucho entusiasmo en el pasado congreso del PLD, mas de 10 años después se está a la espera de su puesta en vigencia.
Por otra parte, en esa organización se tiene un sentido de lo eterno, en cuanto a las posiciones se refiere, por eso, con honrosas excepciones, nadie sale del partido ni del gobierno cuando logra ocupar algún puesto.
La formula encontrada para calmar las insatisfacciones y evitar una eventual revuelta de sargentos , es ampliar en cada congreso la matrícula de los Comité Central y Político, y como se tiene la certeza del que sube no baja jamás, los que logran ascender se acomodan en sus puestos y olvidan sus reclamos de aperturas y cambios.
Atentamente,
Nicolás Mateo.
