Alfredo Pacheco
Señor Director:
A algunos perredeístas les molesta que comunicadores opinemos y hagamos análisis que tienen que ver con posturas y actitudes que adopta el Partido Revolucionario Dominicano.
Hay que seguir diciendo, sin embargo, lo que observamos y sentimos del PRD, porque no ocultamos que en esa canasta blanca tenemos puestos nuestros frutos.
Por ejemplo, al licenciado Alfredo Pacheco Ozoria, ex presidente de la Cámara de Diputados y aspirante a síndico por el Distrito Nacional, lo estamos viendo cometer errores.
Alfredo Pacheco está tejiendo una tela de desaliento que más temprano que tarde lo puede sepultar en el tiempo.
Nosotros estamos en el deber de decir que Pacheco da muestra de ser un político retaliador, y es porque jamás debió hacer público su apoyo a Orlando Jorge Mera, en contra de Guido Gómez, para la secretaria general del PRD, sabiendo que a los dos los necesita para avanzar en mayo del 2010.
Hemos estado clamando que las autoridades del PRD firmen un pacto de alianza, respeto y cariño primero, con la dirigencia de base, y ello incluye a todos los candidatos y precandidatos del partido blanco y luego pedir perdón.
Tanto Pacheco como sus asesores, manejan los números que arrojan las encuestas, que lo dan por debajo del actual alcalde del Distrito Nacional y todo es debido al débil arranque de su proselitismo y por personas que tiene a su lado.
Dos bochornosos y deleznables casos deben ser suficientes para que Alfredo Pacheco observe a quienes tiene en su entorno dirigiendo su campaña, el primero fue la vergüenza y el susto que pasaron cientos de mujeres perredeistas, las que fueron recientemente invitadas al Club Mauricio Báez para recibir un regalo, donde algunas salieron golpeadas y adoloridas, porque una señora distrajo los regalos y valiéndose de unos agentes de seguridad empujó a las damas y todo fue a espaldas del candidato.
La misma señora provocó otro incidente en un almuerzo al que fueron invitados los seguidores de Pacheco en un barrio de Santo Domingo..
Pacheco tiene que ponerse en lo suyo, pero debe iniciar corrigiendo estos entuertos.
Atentamente,
Nélsido Herasme
Santo Domingo
