La moda
Señor director:
De una revista especializada, saqué unos párrafos de un artículo y los resumo, porque considero que, quienes saben, quienes tienen autoridad en el tratamiento de la cultura, deberían ocuparse de estos temas.
Los especialistas de la moda chic se encargan de vestir a las clases que, a pesar de la crisis, se esfuerzan por mantenerse en ese mundo imaginario donde la belleza burguesa supervive y los overoles, los cascos, el trajín que se tizna de hollín en la fábrica y el campo, no aparece en las pasarelas.
Otra de las esferas del arte burgués lo dominan las grandes empresas del espectáculo comercial de masas que explotan las cualidades artísticas con personalidades como Jennifer López, Mark Anthony, Juanes, Beyoncé, Britney Spears, Madonna, Shakira, mostrando, con reluciente erotismo, espectáculos que enardecen a las multitudes de fans.
Toda otra visión que se contraponga a este arquetipo y a sus prototipos los héroes- brotados del mismo, donde se idealiza al individualismo como concepción del mundo, no es considerada bella; no entra en el rango de la estética predominante del sistema capitalista- imperialista mundial; esta visión estética burguesa- individualista se riega por los países dependientes y adopta sus propias formas y expresiones, como ocurre con la zaga del narcotráfico proveniente de las telenovelas colombianas del estilo de Sin Tetas no hay Paraíso, Rosario Tijeras, el Cartel de los Sapos, El Capo; o en programas que elevan a condición de arte el lenguaje y los prototipos del lumpen en el Ecuador como ocurre con el Programa Vivos y La Familia Feliz donde prototipos como La Mofle, El Panzón -quien trabaja en una empresa que no produce nada-, y Rayo Vac la sirvienta erótica.
En esta visión, las guerras se ven como lo que distrae la atención, como lo que rompe este idílico mundo.
Es importante que todos nos hagamos un llamado de atención, que todos pensemos en estos asuntos, porque nos estamos tomando cocteles de ideología y no nos damos cuenta.
Debemos vivir conscientemente, pisando el terreno que hemos encontrado, pero con conciencia de que lo han puesto bajo nuestros pies, y no ha sido nuestra elección.
Atentamente,
Luisa A. Peralta.
Estudiante de Ciencias Sociales.
