Los Cabildos
Señór director:
Cada vez son más las quejas de los munícipes de la mayoría de los ayuntamientos del país, en relación al incumplimiento de la ley que los regula. Los hechos y comportamientos irresponsables en muchos de los gobiernos municipales, llueven a diestra y siniestra, destacándose la queja sobre el manejo de los recursos como si se tratara de una finca o colmado de su pertenencia.
El Ayuntamiento del Distrito Nacional no está exento de estas críticas, no sólo por no haber asumido el presupuesto participativo, lo cual desdice de sus acciones transparentes y reniega del ejercicio democrático y del respeto a la ley 176-07.
Otro desacierto del síndico del Distrito Nacional es el incumplimiento de sus palabras de que construiría el Mercado de Villa Consuelo. Ese mercado constituye la demanda más sentida de Villa Consuelo y sectores aledaños, pero ni al síndico ni a los regidores les ha preocupado la realización de esta obra.
Pero el más gigante desacierto de la sindicatura del Distrito Nacional ha sido la ocupación de los espacios públicos. Barrios enteros como Villa Consuelo, parciales como Villa María, y avenidas muy transitadas como la Duarte, Padre Castellanos (17), Nicolás de Ovando y José Martí, constituyen un modelo de caos, arrabalización e irrespeto a los munícipes de la capital y su periferia.
Al hospital Luis Eduardo Aybar (Morgan), el Centro de Salud Activo 20-30, en su calle frontal, y otros espacios de María Auxiliadora, no les cabe más arrabalización.
A ese modelo de gestión de Roberto Salcedo hay que darle un rotundo no, para que no pase en las elecciones de 2010, y lo mismo debemos hacer en todo el país con los manipuladores de los derechos de los munícipes.
Hay que seleccionar muy bien la conducta y el historial de trabajo de los que terciarán en ese proceso electoral, para que no caigamos nuevamente en gestiones irresponsables, demagogas y manipuladoras de la ley de municipios y del Distrito Nacional.
En otras palabras, para que no hagan lo que ha hecho el síndico Roberto Salcedo.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez
Santo Domingo
