La corrupción
Señor director:
La existencia de la corrupción, le preocupa al primer mandatario, quien desde un principio ha puesto en marcha viables mecanismos de control. Por tal razón, se convierte en obligatoriedad para todo funcionario no ceder a las tentaciones de los corruptores; mucho menos caer en las debilidades propias de algunos seres humanos que sueñan con ejercer una función pública de nivel privilegiado tan solo para enriquecerse.
Tomé ese párrafo de un artículo del compañero Oquendo Medina, publicado el pasado miércoles en El Nacional.
En verdad, creo que para los peledeístas, más que para quienes no lo son, es crucial el objetivo de que el actual gobierno termine bien, de que se reduzcan a cero los escándalos de corrupción y no anden los funcionarios dando lugar a que en los mentideros políticos se mencione de mala forma el nombre del presidente Danilo Medina, de la distinguida vicepresidenta señora Margarita Cedeño de Fernández, y de la primera dama, doña Cándida Montilla de Medina.
Cada funcionario tiene que mostrar un comportamiento acorde con su cargo. Tiene que ser celoso guardián de los bienes del Estado. No fue nombrado para delinquir, y el presidente Danilo Medina tiene claro que no puede tener corruptos a su lado.
Otra cosa que debe terminar es la práctica de las llamadas zancadillas. Hay funcionarios que denuncian como si estuvieran en la oposición, y eso no se ve bien. El presidente Danilo Medina requiere ayuda para luchar contra la corrupción, pero no es este el tipo de ayuda que necesita.
Hay que pedirles a los compañeros acostumbrados a hablar de corrupción como si vinieran de otro lado, que no sigan en eso, porque no benefician al presidente ni al gobierno. Los trapos sucios se lavan en casa, y en eso debemos tener cuidado.
Han existido y existen servidores públicos, gerentes de pies a cabeza, empezando por el presidente Danilo Medina, que nunca olvidarán (olvidaremos) las enseñanzas éticas de don Juan cuando hablaba acerca de cuál debía ser la conducta del político al convertirse en funcionario público, dice en otra parte el artículo del compañero Oquendo Medina.
Y así hay que considerarse, dentro o fuera de la administración pública, debemos ser entes de apoyo.
Atentamente,
Lic. Antonio F. Mejía.
Santo Domingo.
