El ambiente
Señor director:
Me parecen geniales los términos en que está escrito un documento con el título Posición Alternativa sobre el Cambio Climático. El documento tiene la firma de los grupos ecológicos y sociales del país.
Comienzan diciendo que la República Dominicana, como territorio insular, es un micromundo lleno de singularidades naturales: cada una de ellas depende de tres condiciones imprescindibles: luz, humedad y temperatura.
La quema de petróleo, carbón y gas natural a manos del ser humano, ha causado un aumento del Dióxido de Carbono (CO2), en la atmósfera, todo lo cual produce el aumento de la temperatura: se estima que desde hace unos 150 años, hasta la fecha, ésta ha aumentado 0,5 °C, se prevé un incremento de 1 °C en el 2020 y de 2°C en el 2050. Este fenómeno se denomina cambio climático antropogénico, pues tiene su origen en la acción del ser humano, dice el documento.
Y, de veras, enciende la alarma:
El territorio de La Hispaniola vive el efecto dominó, por el modo insostenible de producción que lleva a la explotación irracional de sus recursos naturales; la extracción minera de varias empresas extranjeras; la irresponsable explotación turística de nuestras costas; el abandono medioambiental que sufren nuestros parques naturales y la instalación de cementeras en los cauces de los ríos. Los efectos del cambio climático antropogénico se configuran como responsables de las migraciones masivas de los isleños, desplazamientos que pueden considerarse junto a las de los pueblos del sur, como fugas de refugiados de la deuda ambiental del primer mundo.
Especifican que: Luchamos para que se respete el derecho de todos los pueblos a tener acceso al agua, alimentos, energía, tierra, semillas, territorios y medios de vida dignos y para reivindicar los Derechos de la Madre Tierra, desde una verdadera soberanía alimentaria.
En verdad, no hay que ser revolucionario, de izquierda, y ni siquiera de avanzada para darse cuenta de que la situación no es fácil y el mundo requiere de conciencia. Hay que utilizar de manera muy consciente los recursos naturales, para no dejarles a las futuras generaciones un planeta inhabitable.
Hace tiempo, con la toma de conciencia, me borré de la lista de quienes piensan que la lucha por medioambiente es simple pasatiempo.
Atentamente,
Rafael C. Martínez.
Santo Domingo.
